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Cancela Felipe Calderón proyecto Cabo Cortés

Cancela Felipe Calderón proyecto Cabo Cortés

Mexico, D.F.- El Presidente de la República Mexicana, Felipe Calderón Hinojoza, determinó este viernes 15 de junio por la mañana, a unos días del inicio de la reunión G-20, cancelar la autorización de impacto ambiental del proyecto Cabo Cortés que se pretendía realizar en Cabo Pulmo, Municipio de Los Cabos, Baja California Sur.

“El Gobierno de la República a mi cargo, por conducto de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ha determinado anular la autorización de impacto ambiental condicionada del proyecto, aún en su carácter de impacto ambiental condicionado”, dijo.

“Queda, así, cancelado el proyecto llamado Cabo Cortés, cuya autorización fue solicitada a la Secretaría de Medio Ambiente, y queda sin efectos la manifestación de impacto ambiental condicionada. En suma, el proyecto Cabo Cortés, no se llevará a cabo”.

Es importante destacar, que por varios años, la comunidad de Baja California Sur ha venido manifestándose en el sentido de que este proyecto no cumplía con las disposiciones y reglamentos para realizarse.

A continuación, por su relevancia en la materia y para los itneresados, se transcriben las Palabras del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Felipe Calderón Hinojosa, durante el evento Economía Verde, Generadora de Empleos e Inversión Sustentable, que tuvo lugar en la Glorieta de la Escalinata de la Casa Miguel Alemán de la Residencia Oficial, lugar donde realizó el anuncio de ésta determinación.

“Cabo Pulmo, en el Mar de Cortés, en Baja California Sur, es el único arrecife coralino en el Golfo de California. Este inigualable sitio, patrimonio natural de nuestro querido México, es uno de los arrecifes con mayor cobertura coralina del mundo y tiene una importancia ecológica vital, ya que sostiene una impresionante diversidad de vida marina.

 Es por ello que, en 1995, más de siete mil hectáreas de la superficie, que incluye Cabo Pulmo, fueron decretadas como Área Natural Protegida, con la categoría de Parque Nacional. Y, desde entonces, se ha convertido en un ejemplo de conservación marina en todo el mundo. Ha sido declarado Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad, por la UNESCO, en 2005, y por la Convención RAMSAR, en 2008, como un humedal de importancia nacional.

Hace algunos años, la empresa Hansa Baja inició trámites para la construcción de un megadesarrollo turístico llamado Cabo Cortés.

Debido a la relevancia ecológica de Cabo Pulmo, la posibilidad de que se construyera el desarrollo turístico Cabo Cortés, en una superficie de tres mil 800 hectáreas, aledaña al Parque Nacional, despertó inquietudes por parte de las comunidades locales, por parte de académicos y por parte de organizaciones ambientalistas.

 Su preocupación consistía en que un desarrollo de tal escala, además de una marina, podría dañar la costa, la playa y, particularmente, generar daños severos al ecosistema arrecifal de la zona.

Ante ese escenario, desde el principio, el Gobierno Federal asumió una actitud responsable y de búsqueda de estricto apego a la normatividad.

Ante diversas inquietudes expresadas por ciudadanos, por organizaciones, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales fue llevando a cabo diversas acciones para determinar, con la mayor certeza posible, cuál pudiera ser el impacto ambiental de este proyecto, particularmente, considerando su magnitud.

 Por ejemplo, en enero del año pasado, la Secretaría determinó que la empresa Hansa Baja, desarrolladora del proyecto, demostrara científicamente, en la nueva manifestación de impacto ambiental condicionada, que el proyecto no amenazaría la naturaleza en Cabo Pulmo.

 La demostración requerida a la desarrolladora, las exigencias que se le impusieron, implicaba realizar diversos estudios científicos sobre el sitio, incluyendo un análisis detallado del flujo de las corrientes marinas en el lugar, estudios que demorarían, incluso, algunos años en realizarse, y que siguen en curso, por cierto.

 Por otra parte. Otra acción que se tomó fue que, a solicitud del Gobierno Federal, una misión especial de la UNESCO y de la Convención RAMSAR vino a hacer una evaluación independiente sobre la viabilidad del proyecto Cabo Cortés.

Esa evaluación sigue en curso y estamos en espera de un informe oficial de dicha visita. Sin embargo, el Gobierno de la República siguió trabajando.

Hemos estado atentos a las diversas inquietudes, incluso, personalmente he atendido a organizaciones civiles y ambientalistas, científicos, ciudadanos. En fin, representantes de la comunidad, que han expresado su punto de vista al respecto, que han revisado con detenimiento todos los aspectos ambientales, técnicos, jurídicos y, sobre todo, los recursos que se han venido estableciendo frente a la Secretaría de Medio Ambiente.

Sin embargo, e independientemente de que seguirán, desde luego, realizándose todos los estudios científicos relativos a las características de los ecosistemas en Cabo Pulmo, ha quedado claro para el Gobierno de la República y para mí, en lo particular, como Presidente de México, que el proyecto original de Cabo Cortés, tal y como fue presentado, es un proyecto que no ha demostrado aún, por decirlo de alguna manera, no ha demostrado aún clara e indubitablemente, como debe de ser, su sustentabilidad, particularmente, tratándose de un área tan importante para el Mar de Cortés y para el país.

 Es decir, por su magnitud, debe quedarnos a todos la absoluta certeza de que eso no generará un daño irreversible, y esa absoluta certeza, simple y sencillamente, no se ha generado.

 En consecuencia, el Gobierno de la República a mi cargo, por conducto de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ha determinado anular la autorización de impacto ambiental condicionada del proyecto, aún en su carácter de impacto ambiental condicionado.

 Queda, así, cancelado el proyecto llamado Cabo Cortés, cuya autorización fue solicitada a la Secretaría de Medio Ambiente, y queda sin efectos la manifestación de impacto ambiental condicionada. En suma, el proyecto Cabo Cortés, no se llevará a cabo.

Esto, por un lado, demuestra el firme compromiso del Gobierno Federal con una política de altos estándares ambientales para todo tipo de proyectos, incluyendo los proyectos turísticos, de tal manera que se asegure la conservación de la riqueza natural de México.

Quiero reiterar, además, que ha sido nuestra conducta y nuestra política no autorizar desarrollos de proyectos turísticos o de otro tipo, que a menos cumplan con los más elementales criterios de sustentabilidad.

Eso no significa, y quiero ser muy preciso, eso no significa que se deje en estado de indefensión a los inversionistas, a los propietarios o a los poseedores de esos predios.

Sabemos que es posible encontrar el equilibrio entre el desarrollo del turismo y de la economía, en general, indispensable, en este caso, a las actividades turísticas, para generar los empleos que los sudcalifornianos y los mexicanos tanto necesitamos, que es posible hacer compatible ello con la necesaria preservación de nuestra enorme riqueza natural.

Es, simplemente, que el megaproyecto, así llamado, de Cabo Cortés, tal y como fue presentado, queda cancelado. Y, en todo caso, habrá que empezar de nuevo, si esa es la intención, desde luego, de los interesados, con el análisis y el estudio de un proyecto de desarrollo que sí sea absoluta e indubitablemente compatible con la sustentabilidad de Cabo Pulmo.

 El Gobierno Federal está, en consecuencia, no sólo se ha decidido a respetar los derechos de los inversionistas y hacer valer sus activos, sino que, incluso, está en la mejor disposición de acompañar a los interesados, que tienen un derecho legítimo sobre tales predios, si es que ese es su interés, a construir, a realizar un nuevo proyecto que permita generar beneficios a los habitantes de la zona a partir del turismo. Un proyecto que por sus dimensiones y características garantice, plenamente, la conservación del patrimonio natural de México y el mundo, que es Cabo Pulmo.

La idea es que, de concebirse un proyecto nuevo, éste se realice paso a paso, de la mano de las opiniones fundadas de la comunidad científica de México especializada en temas ambientales, especializada en temas oceánicos, que se tome en todo momento en cuenta el punto de vista de las comunidades y que al final del día, se encuentre una alternativa que permita la realización de un proyecto, que al mismo tiempo que genere empleo en Baja California Sur, al mismo tiempo que permita ampliar las posibilidades de visita a todos nosotros a este maravilloso sitio natural, también, proteja integralmente los ecosistemas en el lugar y permita, incluso, la generación de recursos económicos para hacer posible su preservación.

El Gobierno Federal es sensible, en pocas palabras, es sensible, tanto a las preocupaciones de los habitantes de la zona y de la comunidad científica y ambientalista de México, como, también, a las necesidades de certeza jurídica que requiere toda inversión para generar crecimiento económico.

Yo estoy convencido de que ambas metas: la de preservar el medio ambiente y la de generar empleos, son metas compatibles, complementarias. En México, la creación de empleos y la inversión ha estado garantizada en el corto, mediano y largo plazo, cuando se cumple con la sustentabilidad, bajo el estricto apego a la ley.

Y muestra de ello es que, durante mi mandato, la inversión en el sector turístico, que ha sido autorizada por cumplir, precisamente, con la legislación ambiental, y que se decía que iba a caer drásticamente por la vigencia de la nueva legislación, por ejemplo, en materia de manglares, la inversión turística ya en este sexenio asciende a más de 240 mil millones de pesos, que es casi tres veces más que la inversión turística del sexenio pasado.

Y hemos logrado esto de una manera simultánea, con un esfuerzo de protección al medio ambiente, sin precedente, en nuestro país.

Durante la presente Administración, hemos decretado más de tres y medio millones de hectáreas como Áreas Naturales Protegidas, lo cual significa que ya el 13 por ciento del territorio nacional, incluyendo ecosistemas marinos y costeros, está bajo  protección del Gobierno Federal.

 Contamos con casos de éxito, como es el caso de la ballena gris, que, bajo la protección que otorga nuestra legislación, ya en lo que ha sido esta Administración, que he tenido el honor de presidir, se calcula mucho más de tres mil 500 crías han nacido en aguas mexicanas y para iniciar su migración hacia y desde el Ártico.

Y, gracias a la colaboración con comunidades a lo largo de las costas del país, se han liberado más de 216 millones de tortugas marinas nacidas en nuestras playas.

Amigas y amigos:

En numerosas ocasiones, he señalado que la protección del medio ambiente no tiene por qué estar reñida con el crecimiento económico. Ese es un falso dilema.

Se puede tener crecimiento y desarrollo económico, y se puede y se debe preservar, al mismo tiempo, el medio ambiente. Y eso es lo que vamos a hacer en Cabo Pulmo.

Vamos a empezar, nuevamente, un proyecto, porque éste generó tales dudas y tales suspicacias por su magnitud, que no terminó bien a bien, con el tiempo, de darnos la certeza a todos de su sustentabilidad.

Es posible seguir un modelo de desarrollo sustentable que permita aprovechar las ventajas naturales de nuestro territorio, que permita atraer inversión y turismo, que permita generar empleos sin afectar, de manera irreversible, los ecosistemas y su biodiversidad.

Esa es la política con la que mi Gobierno se ha comprometido, y que mantendremos hasta el final de mi mandato.

Y de eso se trata, precisamente, el Crecimiento Verde, un tema que vamos a abordar ahora como una de las prioridades establecidas por México en la Reunión del G20, que se celebrará a partir del lunes próximo, en Los Cabos.

Ya el próximo domingo, en la Reunión del B20, en la reunión de hombres de negocios de las 20 economías más importantes del mundo, se establecerán avances claros y trataremos de hacer una alianza por el Crecimiento Verde a nivel global.

Esa es la postura que México defenderá, también, en la Cumbre de Desarrollo Sustentable de Río+20, que se celebrará en Brasil, en algunos días más.

Yo quiero, finalmente, convocar de nuevo a la iniciativa privada, a la sociedad civil, a los gobiernos locales para que sigamos trabajando para conservar la riqueza natural que nos pertenece a todos y que es la base de nuestro desarrollo.


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