H. Ayuntamiento de Puerto Peñasco

Entrevista a la escritora Rosina Conde

La Genara

Háblenos de usted, ¿cómo relata su día a día?

R: Mi vida se caracteriza por tener una serie de actividades muy diversas, por lo que es muy difícil hablar de una vida cotidiana marcada por la rutina, pues además de escribir, canto con una banda de blues; doy clases en una universidad pública; también trabajo en mi casa escribiendo y corrigiendo textos académicos, y, con frecuencia, viajo a encuentros de escritores y a dar conferencias. Como pueden imaginarse, mis horarios varían de un día a otro y de un semestre a otro. Lo que sí es un hecho es que todas las mañanas me levanto temprano, hago ejercicio y, después de asearme y desayunar, empiezo mis actividades con el mayor entusiasmo, tal vez por no tener una rutina marcada de por vida. Todos los días, esté donde esté, trato de comunicarme con algún miembro de mi familia —mis hijos, mis nietas, algún hermano o hermana, algún primo o prima—, ya por teléfono, ya por correo electrónico, ya por el chat, pues siempre he dependido emocionalmente de mis familiares y amigos, y entonces no me siento sola. Puedo decir que soy una mujer afortunada, pues siempre he recibido el cariño de mis seres queridos; he trabajado haciendo lo que me gusta; he viajado, cantado, leído, escrito y bailado por el mundo. Sí: no me puedo quejar: mi día a día es variado y divertido.

¿Cómo empezó a escribir? 

R: Empecé, como todos, jugando. Desde que empecé a hablar, mi padre se preocupó por enseñarme a declamar. Sí, él se divertía con eso: me componía poemas y canciones para que yo los repitiera frente a sus amigos. Eso para mí se convirtió en un vicio,así que luego empecé a crear mis propias canciones. Desde niña, también, me gustó inventar historias y poemas; probablemente, desde que tengo memoria. Y cuando aprendí a escribir a la edad de seis años, me interesé en poner por escrito mis pensamientos. Luego, en la secundaria, me volví famosa entre algunas de mis compañeras de clase porque les escribía, según yo, cuentos y guiones con mis personajes favoritos de la televisión, y todos los días me preguntaban qué tanto había avanzado en mi “novela”.

Pero no fue, sino hasta los 24 años de edad, cuando realmente decidí que quería ser escritora profesional, después de leer cientos de poemas e historias en los que no me encontraba como mujer, y con los que no me identificaba ni geográfica ni lingüísticamente. ¿En dónde estaban las calles de mi ciudad, las casas de mis amigas, los cines y restaurantes a los que iba con mis padres, hermanas y compañeras de la escuela? ¿En dónde estaban las palabras tantas veces acariciadas, con las que compartía mis sentimientos, gustos y emociones? ¿En dónde las canciones con las que había dado mis primeros pasos en las tardeadas y las fiestas, con mi primer novio…? Fue entonces cuando decidí hacer mis propias propuestas literarias, y ya que no encontraba mi entorno en lo que leía, quise escribir historias que sucedieran en mi ciudad de origen, en las calles que mis amigas y yo transitábamos a la salida de la escuela y los domingos, con los letreros y espectaculares y paisajes con los que yo me había familiarizado a lo largo de mi vida, y así fue como empecé a escribir.

¿Cómo se dio el proceso de escritura de La Genara?

R: La Genara nació de una charla de cantina. Un amigo mío dirigía el suplemento cultural de un periódico de Tijuana y, mientras tomábamos una cerveza y charlábamos con un grupo de amigos después de una larga jornada de un encuentro de escritores, me propuso que escribiera algo que le diera ligereza al suplemento; entonces se me ocurrió escribir una novela por entregas, un poco inspirada en esas novelas que se escribían en el siglo XIX y que se publicaban en los periódicos franceses. A él le gustó la idea, y yo empecé a escribir La Genara.

¿Por qué le puso ese nombre?

R: Por un lado no quería ponerle un nombre común, pues luego la gente cree que una está escribiendo sobre alguna conocida y que, de alguna manera, estamos balconeándola. Entonces me puse a pensar en un nombre que, además, fuera representativo para mí, y recordé a Genaro Vázquez, un activista normalista de los años sesenta y setenta, que estuvo encarcelado en Lecumberri y fue liberado en el 68, y decidí ponerle así. Lo más chistoso es que mucha gente, cuando ve el título de la novela, lee “la generala” en vez de “La Genara”, y eso me gusta, pues mi protagonista es una joven que lucha contra lo establecido y trata de liberarse de las ataduras y las convenciones patriarcales del grupo social al que pertenece.

¿Cómo retrata la literatura en el siglo XXI?                                                                          

R: Sería muy aventurado hacer conjeturas sobre la literatura del siglo XXI, en primer lugar, porque apenas empieza el siglo y, en segundo, porque me es imposible leerlo todo. Sin embargo, creo que hay países que están escribiendo una literatura muy fresca y saludable, como Sudáfrica, que está dando a conocer una variedad de culturas nacionales que no habían salido a la luz, como la zulu o la xhosa, debido al apartheid. De la misma manera, en México empiezan a tomar auge las literaturas indígenas y regionales, y eso va a renovar la producción nacional. Por lo anterior, tengo confianza en que la literatura del siglo XXI, sobre todo con la ayuda del libro electrónico, va a evolucionar en buena dirección, no solo en México, sino en todo el mundo, ya que habrá una vía lingüística y temática de ida y vuelta que va a permitir que las culturas se nutran de las demás y no se encierren en sí mismas.

¿Se considera una escritora exitosa?

R: Sí. No puedo negar que hasta la fecha he recibido muchas recompensas a lo largo de mi trayectoria como escritora, ya que la gran mayoría de los reconocimientos que he recibido, me los han dado sin buscarlos. Salvo el Premio Nacional de Literatura “Gilberto Owen”,que recibí por mi libro de cuentos Arrieras somos…, y la mención honorífica de los Juegos Florales “Anita Pompa de Trujillo”, por mi poemario Aguardando tu retorno, todos los premios y reconocimientos que he recibido me los ha otorgado la sociedad civil, sin que yo hubiera mandado alguno de mis libros a concurso. También ha sido muy gratificante para mí recibir cartas y comentarios de las lectoras, o enterarme, de pronto,de que un grupo de jóvenes intelectuales se bautizó con el nombre de la protagonista de mi novela La Genara. Desde hace diez años publican una revista con el nombre de Las Genaras, que ha tenido mucha influencia en los grupos feministas de México.

¿Cómo evalúa su trabajo en los últimos años?, ¿qué opinan sus amigos sobre su trabajo?

R: Creo que mi trabajo ha sido intenso en términos escriturales y puedo afirmar que ha sido bueno. Desafortunadamente no he tenido tiempo para publicar todos los libros que he escrito, tal vez porque me preocupo más por producir que por promover mi trabajo. Aunque también escribo novela y poesía, yo soy básicamente una escritora de cuentos. sin embargo, el cuento es un género muy difícil de publicar en México, por una falta de visión de parte de los editores, quienes están más preocupadas por publicar novela y, sistemáticamente, rechazan los libros de cuento.

Respeto a la opinión de mis amigos, afortunadamente, puedo decir que no sólo es favorable, sino que sienten cierta predilección por lo que escribo. Como comentaba líneas arriba, algunas de mis compañeras de clase siempre estaban al pendiente de lo que escribía cada mañana. ¡Claro!, eso a mis profesoras no les gustaba porque les robaba la atención de la clase y, en repetidas ocasiones, me castigaron por estar escribiendo textos de creación que los apuntes de la clase; pero mis amigas me seguían con cierta complicidad y eso me motivó a escribir y me permitió darme cuenta de que tenía cosas interesantes que decir. Ahora, con frecuencia, mis lectores y lectoras me buscan para preguntarme dónde pueden conseguir uno de mis libros o cuándo voy a publicar algo nuevo.

¿Qué ha hecho para mejorar sus trabajos?

R: Estudiar mucho. Además de aprender de mis escritores favoritos, siempre me he preocupado por estudiar gramática y por perfeccionar mi lenguaje y las estructuras con las que trabajo en mis textos creativos. También me preocupo mucho por caracterizar a mis personajes, a los que les dedico mucho tiempo, a veces, años. Leo y releo varias veces mis textos y los corrijo muchas veces. Después de releer y corregir un texto, no menos de veinte veces, es cuando decido si vale la pena publicarlo o no.

Denos su opinión en relación con el nuevo formato que Pubooteca utiliza.

R: Creo que es una maravilla de esta era que no debemos desaprovechar, ya que, por una parte, además de ahorrar papel y eliminar la contaminación que producen los químicos y las tintas del libro impreso, abre el mundo de la edición al mundo de la geografía. Por otra parte, además de que el libro electrónico se encuentra virtualmente en todo el planeta, no hay necesidad de hacer grandes tiros, ni de esperar a que el libro se distribuya en las librerías, y los lectores tienen el libro a la mano, prácticamente, en el momento en que se lanza al mercado.

Otra ventaja del libro electrónico es que se adapta a las necesidades del lector: la letra puede agrandarse o reducirse, según sus necesidades visuales, y puede cargarse independientemente de su tamaño. Con el libro electrónico ya no hay necesidad de pagar sobrepesos de equipaje, en casos de viaje o traslado, ni de soportar en la espalda muchos kilos de acuerdo con el tamaño o el número de páginas del libro que estemos leyendo. Ahora, tranquilamente y a nuestras anchas, podemos trasladarnos con El Quijote, En busca del tiempo perdido, las sagas de Lanzarote o del Amadís de Gaula y el Señor de los anillos, a lo largo y ancho del planeta. Con una computadora o una tableta electrónica podemos cargar con toda nuestra biblioteca sin preocuparnos por empacarla y cargarla.

¿Qué evaluación hace de las nuevas tecnologías y de la transformación del libro en los tiempos de hoy?

R: Creo que es una alternativa viable para enfrentar la escasez de papel y abatir tiempos y costos de producción. El libro electrónico no va a hacer que desaparezca el libro impreso, pero le va a dar oportunidad a éste de evolucionar y mejorar en cuanto a calidad y presentación estética.

¿Alguna vez había pensado publicar en formato virtual?

R: Sí. Desde que me enteré de su existencia, me interesé en publicar mis libros a través de ese formato. Creo que es útil, viable, y que va a permitirle a la literatura correr a través del mundo a una velocidad inimaginable. Ahora, cualquiera podrá conseguir libros, aun cuando no tenga librerías a su alcance. Gracias al libro electrónico, cualquier lector interesado que cuente con la tecnología podrá conseguir un libro, no sólo en los países del mundo desarrollado, sino en la sierra de Chihuahua, en las pampas argentinas, en la isla de Tasmania o en las minas de Sudáfrica.

¿Qué le llevó a publicar con Pubooteca?

R: Para mí fue la primera oportunidad que tuve de publicar mi obra en libro electrónico y me pareció que debía aprovecharla. Además, me di cuenta de que la editorial les ofrece a sus escritores ventajas que no ofrecen otras editoriales, como su sistema de distribución, su apoyo técnico y su capacidad de ventas.

¿Qué opina sobre el trabajo y desempeño de Pubooteca?

R: Pubooteca se ha dado cuenta de las grandes oportunidades que le ofrece el mundo digital, y se ha lanzado a explorar un territorio que pocos editores han explorado por su reticencia al cambio. La gran mayoría de los editores del mundo de habla hispana se niegan a ver el enorme potencial de ventas que les ofrece el formato digital, debido a su apego emocional por el libro impreso. Me imagino que lo mismo sintieron los escribanos, rotulistas e ilustradores de finales de la Edad Media, cuando vieron los libros impresos por Gutenberg. Realmente han de haber pensado que los libros impresos eran feos y antiestéticos, comparados con los libros hechos a mano. Probablemente pensaron que el mundo de la inteligencia estaba vulgarizándose. En fin, yo creo que el cambio es bueno, sobre todo, cuando les da acceso, cada vez más, a los seres humanos de tener una obra literaria, artística, científica o tecnológica al alcance de su mano. Esto último, sobre todo, es lo que hace importante la labor de Pubooteca.

¿En dónde podemos conseguir su libro?

R: Actualmente se encuentra en las siguientes tiendas y librerías virtuales:

Emooby Store

Apple

Amabook

Gato Sabido


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