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La atemporalidad de James Bond

James BondEn 1952, la mente brillante del escritor británico Ian Fleming, concebiría a uno de los personajes más importantes del Siglo XX, y que por cierto, cuya longevidad le ha llevado a rebasar las fronteras del tiempo, James Bond.

Agente secreto encubierto “con licencia para matar”, el personaje, se dice, se basó inicialmente en la personalidad del compositor de jazz Hoagy Carmichael. Un hombre bien vestido, sofisticado, culto, rodeado siempre de belleza femenina, buenos tragos y glamour.

Mucho se ha especulado y escrito, acerca del actor que interpretaría inicialmente a Bond, y se comenta que el propio Ian Fleming, había pensado en David Niven, actor Inglés de gran presencia, como el protagonista.

Aunque la primera película de la saga Bond, es realmente “Casino Royale” (1954), se considera a “El Satánico Dr. No” (1962), como la primera en contener una exitosa fórmula comercial, los productores Saltzman y Broccoli, la presencia de un actor, hasta entonces, prácticamente desconocido (Sean Connery), y el director Terence Young. El estreno, resulto un éxito, generando la intención, casi inmediata, de continuar con la saga.

Luego del gran acontecimiento que significó “Dr. No”, llegó “Desde Rusia Con Amor” (1963), protagonizada de nuevo por Sean Connery, una desconocida Daniela Bianchi, y el veterano actor mexicano Pedro Armendáriz. La cinta, de nuevo nos sumerge en una apasionada historia de espionaje y contra espionaje, rodeada de intrigas, tecnología de punta, y chicas bellas. Filmada en Estambul, la cinta es de verdad impecable, incluso, la escena de la pelea entre Connery y Robert Shaw, fue cuidadosamente coreografiada.

Con una fotografía regia, y un montaje muy bien logrado, se dice que “Desde Rusia Con Amor”, era la película favorita de John F. Kennedy. Como quiera que sea, los personajes son entrañables, y la historia detrás de la filmación, ha dejado profunda huella en los seguidores. Pedro Armendáriz, padecía ya un doloroso cáncer terminal en la cadera, por lo cual, hubo la necesidad de grabar primero sus escenas, siendo incluso doblado en algunas, por el propio director Terence Young.

Kerim Bey, fue el nombre del personaje que interpretó Armendáriz, y cabe destacar que es uno de los aliados de Bond, más queridos por los fanáticos, en la cinta que por muchos, está considerada la mejor de la saga.

Ya con un público seguidor de Bond, continua “Goldfinger” (1964), dirigida por Guy Hamilton. Ratificando los anteriores logros, la presencia del gran compositor John Barry, a quien se debe mucho de lo que significa la marca Bond en el cine se cimenta. Barry, supo trasladar ese espíritu aventurero, y glamoroso del personaje principal, a la partitura, creando un sentimiento de enlace, perfectamente reconocible por el público de todos los idiomas.

Para no variar, la siguiente aventura cinematográfica llega de la mano de Terence Young nuevamente. El titulo es “Thunderball” (1965), y tuvo el gran mérito de ser galardonada con el Oscar, a mejores efectos especiales. Para entonces, James Bond es ya un personaje querido y halagado por el público internacional, quien abarrota las salas de cine, donde se estrenan sus películas. “Thunderball”, cuenta con el tema principal, compuesto desde luego por Barry, e interpretado por el impactante interprete británico Tom Jones. La combinación Connery, Young,  y Barry, adosada por los alquimistas del dinero, productores Saltzman y Broccoli, de nuevo sería un salvoconducto hacia el éxito taquillero.

Siguen “Solo se Vive Dos Veces” (1967), “Al Servicio de Su Majestad”, y “Los Diamantes son Eternos”, solo para dar paso a la segunda gran época de Bond, y de la mano del actor Roger Moore, en “Vive y Deja Morir” (1973). Moore, quien era ya un actor reconocido, cimento su popularidad con la interpretación de un Bond mucho más sarcástico, sin perder nunca el estilo.

Podríamos llevarnos horas escribiendo sobre Bond, y sus curiosidades, pero aprovecharemos el tiempo para decir, que tiene una fuerza especial, que ningún personaje ha logrado en la pantalla grande. Al contrario de otros papeles, el de James Bond otorga éxito u olvido a quien lo interpreta, tal es el caso de Barry Nelson, o George Lazenby, quienes no tuvieron la gracia de ser tocados por la varita mágica, y fueron casi mortalmente olvidados.

No fue así con el picaresco y sensual Connery, con su piel apiñonada, y la apostura desbordante. Tampoco con Roger Moore, quien se ha convertido en el actor que más ha interpretado a Bond. Después vienen Timothy Dalton, Pierce Brosnan, o Daniel Craig, quienes solo vienen a ratificar una cosa, que James Bond es uno de los papeles más anhelados por cualquier actor, y de completa antología.

Bond no sería lo mismo sin esa música fascinante, y la batuta de John Barry, fue redondeada de modo supremo por voces fuera de serie, que contribuyeron al éxito de la cinta. Shirley Bassey, es la voz que mas interpretó los temas de Bond, ¿Cómo olvidar a Nancy Sinatra con “Solo se Vive Dos Veces”?, de igual modo a Paul McCartney, Tina Turner, o Tom Jones.

La atemporalidad, y longevidad de James Bond, tiene que ver con su origen. La guerra fría, y desde luego, el capitalismo de la posguerra. Hijo pródigo de una glamorosa burguesía, Bond representa todo aquello, a lo que no es posible acceder. Un hombre que no envejece, que bebe litros de buen licor, maneja grande autos, y besa hermosísimas beldades. Su presencia, es parte fundamental de una estética pop, determinada por una forma de vida que se niega a respetar los cánones establecidos.

En el fondo, James Bond es a todas luces un evasor, sortea los vericuetos para cumplir con una misión “sui géneris”, se niega a envejecer, se adapta al tiempo y a las formas de la tecnología, y realiza una labor que para muchos sería innombrable, con la rapidez y el placer de un tahúr.

James Bond demuestra con su sola presencia en el cine, que el nombre y el apellido, son mucho más importantes que la cara. No son los actores en turno, quienes le prestan su presencia a Bond. Es Bond quien los bendice con el don de la permanencia.

Bond, es como la alfombra roja,  un buen Martini, o  una ronda de Póker en Monte Carlo. Como Johnny Walker o Dorian Gray, con tantos años a cuestas, y todavía tan fresco, demostrando que el Siglo XX fue una maravilla, y lo mejor, sin duda; está por venir.


* * *




Una Respuesta de La atemporalidad de James Bond

  1. René Rivera 15/10/2012 en 10:39 PM

    Sin lugar a dudas….

    Yo mataría por tener esa licencia. 007

    Responder

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