La lucha de monopolios en México llega a los golpes
La OCDE señaló que los mexicanos pagaron un sobreprecio de unos 13.400 millones de dólares anuales entre 2005 y 2009.
La lucha en torno a prácticas monopólicas en México ha llegado a los golpes, luego de que el órgano regulador rechazó aprobar una fusión que habría implicado la entrada del gigante televisivo Televisa al mercado de telefonía móvil.
Una funcionaria de la Comisión Federal de Competencia, el órgano antimonopolio del país, dijo que uno de sus notificadores fue empujado y se le impidió ingresar el miércoles a un edificio para notificar a la empresa de telefonía Iusacell que el acuerdo de adquisición que había logrado con Televisa no fue autorizado.
La funcionaria, no autorizada a ser citada por nombre, dijo a la AP que su inspector no resultó lesionado y se intentará realizar la notificación en el transcurso del jueves.
Televisa, el mayor productor de programas de televisión en español, anunció en abril de 2011 su decisión de invertir más de 1.600 millones de dólares para comprar el 50% de la empresa de telefonía móvil Iusacell, propiedad de Grupo Salinas que también participa en el mercado de televisión abierta con TV Azteca, la segunda cadena del país.
El mercado de telefonía, tanto fija como móvil, está dominada por las empresas del magnate Carlos Slim, considerado uno de los hombres más ricos del mundo.
Las dos principales cadenas televisivas han dicho que quieren llevar más competencia en el mercado de telefonía celular, en el cual Iusacell sólo tiene actualmente un 4,4%.
Reguladores mexicanos, sin embargo, temen que una alianza en el mercado telefónico podría llevar a las dos cadenas de televisión a una especie de acuerdo no escrito en el sector televisivo, el cual ya dominan.
Eduardo Ruiz Vega, director de cumplimiento regulatorio de Iusacell, dijo a la AP que apelarán el fallo y aseguró que una alianza con Televisa no implicaría una mayor concentración en el sector televisivo.
“No representa un riesgo para la competencia, sino una oportunidad”, comentó.
“Aquí parece que tenemos una especie de nudo gordiano”, dijo a la AP Ernesto Piedras, director de la consultoría mexicana The Competitive Intelligence Unit.
“Alguien decía, es que hay un virtual monopolio y va a entrar otro virtual monopolio, pues por mí que entren cuatro monopolios: eso se llama competencia”, consideró.
El tema ha mostrado una lucha de titanes: las compañías de Slim, Telcel y Telmex, quieren entrar al mercado de televisión de paga y las firmas televisivas buscan entrar al sector de telefonía, aunque cada uno quisiera mantener al otro fuera de su territorio pese a que en el discurso dicen que no le temen a la competencia.
En telefonía fija, Telmex tiene un 80% de control del mercado, mientras que en celular Telcel domina un 70% del sector.
Para Ricardo Alessio, un empresario independiente y un luchador contra los monopolios, consideró que la solución no está en dejar grupos virtualmente monopólicos expandirse de un sector a otro.
“Esta alianza de Televisa y TV Azteca, aunque sí le daría un poco de competencia a la telefonía celular, es un matrimonio que por el lado de la televisión no da ninguna certidumbre al país”, dijo Alessio a la AP.
Alessio y un pequeño grupo de inversionistas perdió una lucha en 2004 con el gigante mexicano del cemento, Cemex, cuando se vieron obligados a abandonar sus planes de importar un cargamento de concreto de Rusia para intentar obtener mejores precios del material.
“En este sistema… los únicos que han crecido son las 20 familias que están metidas en algún negocio monopólico”, consideró el empresario.
El anuncio de la negativa a la fusión se dio la misma semana en que la Organización pra la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) divulgó un estudio en el que advirtió que hay una falta de competencia en el mercado de telecomunicaciones que le cuesta millones de dólares al país.
La OCDE señaló que los mexicanos pagaron un sobreprecio de unos 13.400 millones de dólares anuales entre 2005 y 2009, además de que la falta de competencia real se ha traducido en una pérdida anual de 25.800 millones de dólares al año en el mismo periodo, un equivalente de un 1,8% del producto interno bruto.






















