Lupe Vélez, “La Mexicana”

Lupe VélezBautizada con el nombre de María Guadalupe Villalobos Vélez y conocida como “Lupe”, la rutilante actriz mexicana de fama mundial, nació en San Luis Potosí, el 18 de julio de 1908.

Descubierta por la comediante Fanny Brice, realiza su primera cinta en los Estados Unidos, titulada El gaucho (1927), nada menos que junto a Douglas Fairbanks. A partir de entonces, es reconocida por su belleza, a la par de su temperamento explosivo, por el cual fue bautizada con diversos motes, tales como, El Torrente Mexicano, La Chinampina, o incluso, La Dinamita.

Contemporánea de Dolores del Río,  Lupita Tovar, y Ramón Novarro, Lupe Vélez es junto a estas estrellas, una de las pocas figuras latinas; que conquistaron las grandes pantallas del Siglo XX.

En su trayectoria en la meca del cine, Lupe Vélez encarnó muy a menudo, a heroínas exóticas, encontrando su elemento en el punto mas elevado de su carrera, en la interpretación de si misma, es decir, una joven mexicana, tan bella como peligrosamente arrebatada.

Antes de llegar a este punto, la bella mexicana estelarizó cintas como, Lady of the Paviments, The Wolf Song, o Where East is East, bajo la dirección de D. W, Griffith, Víctor Fleming, y Tod Browning, conquistando casi al momento, al difícil público norteamericano.

Se puede decir, que a diferencia de otras estrellas de la época, Lúpe Vélez define su camino artístico, bajo el auspicio de un personaje al que se catalogo como ella misma, dicharachera, apasionada, y tremendamente voluble. De tal modo, Lúpe Vélez se adelantó a James Dean, Marilyn Monroe, o incluso, María Félix, que al igual que ella, no son recordados por sus personajes, sino por la personalidad propia, que dicho sea de paso, avasalló a los papeles ficticios que les eran encomendados.

Con una vida romántica tormentosa, Vélez también protagonizó tórridos romances con estrellas del momento. John Gilbert, Erol Flynn, Gary Cooper, y Arturo de Córdoba, fueron asociados al atormentado corazón de la joven actriz, quien finalmente contrajo matrimonio con el también actor Johnny Weissmuller, conocido mundialmente por su papel de Tarzán en el celuloide, y con quien permaneció unida durante cinco años.

De personalidad intimidante, se dice que la Vélez solía imitar a muchas de sus rivales, dejándolas en ridículo en la vida real durante fiestas o recepciones. Tal es el caso de Dolores del Río, de quien se dice que le atormentaba toparse con esta, por la fuerza que la Vélez exudaba ante el público.

Después de su paso por el teatro, Lúpe Vélez inaugura otra exitosa época en su carrera, al filmar las cintas de titulo Méxican Spitfire, una serie que termino por catapultarla al éxito, en su papel de mexicana, cuya pareja romántica fue León Errol. Las películas Mexican Spitfire, inauguran una pletórica época en la comedia ligera, mostrando las peripecias de una latina, en su matrimonio con un anglosajón.

A diferencia de sus rivales Dolores del Rio y Lupita Tovar, quienes trabajaron también en México, la trayectoria de la Vélez, se realiza plenamente en Los Estados Unidos, con excepciones de La Zandunga, o Naná, filmadas en nuestro país.

La explosiva mexicana, toco las fibras del público anglosajón, con una hermosura proclive al talento, tanto como al escándalo. Sus actuaciones al lado de Ramón Novarro, Jimmy Durante, Gary Cooper, o el Gordo y el Flaco, hoy son de antología. Su figura cantando temas mexicanos populares, ha seducido a través de los años, a ese caleidoscopio atemporal que es el celuloide.

Preciosa como era ella, gritando improperios y haciendo escándalo, lujosamente ataviada sin jamás dejar atrás el acento, en un tiempo en que ser latino, era un ingrediente encantador para los productores de cine.

Así era la Vélez, quien dejó detrás suyo un gran legado fílmico, a la par de una pléyade de admiradores que tal como su recuerdo se niegan a morir.

Mujer de impenetrable fuerza, que se erigió como la estrella protagónica de su muerte, cual si fuera un personaje Shakesperiano, monto ella misma el escenario de su tragedia. Rodeada de velas y parafernalia, herida de muerte por un infructuoso romance, tomó seconal llevando al final su luminosa vida, en 1944.

Hoy, a la distancia, recordamos a ese ángel mexicano, que con su incomparable personalidad, ha encantado a generaciones de admiradores. Una mujer que encarnó la imagen viva del glamour, una cicatriz maquillada en medio de la noche, o una fantasmal silueta destinada a sonreír eternamente, adiós eternamente, Lupe Vélez.


* * *


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anúnciate en Peñasco Digital

 

¿Quires anunciarte en Peñasco Digital?

Aquí puedes descargar nuestras tarifas.

Email de contacto: publicidad@peninsulardigital.com.