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Miles de personas reclamaron el fin de la violencia contra las mujeres

Miles de personas reclamaron el fin de la violencia contra las mujeresMontevideo, Uruguay.- Más de 3.500 personas marcharon en Montevideo para que la violencia doméstica y sexual sea enfrentada en forma más prioritaria e integral. Fue una larguísima marcha de mujeres y hombres vestidos de negro y caminando en silencio, encabezados por una primera fila que incluía niños y niñas vestidos de blanco bajo la consigna “Quiero crecer sin violencia”. Partieron de la plaza Independencia y tenían como punto de llegada la explanada de la Intendencia de Montevideo (IM). La marcha fue lenta, a un paso que parecía simular el ritmo con que se logra justicia, o el lento despertar de una sociedad que no asume cuán arraigado continúa estando el machismo.

La avenida 18 de Julio fue el escenario de la movilización organizada por Mujeres de Negro, que redobla la apuesta cada 25 de noviembre, Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres, y esta vez congregó a más de 3.500 personas. La convocatoria recibió el nombre de “Compromiso y esperanza”. La mayoría de los caminantes eran jóvenes, pero había de todas las edades, y se notó una buena presencia de hombres. Los marchantes se organizaron en tres largas filas, cuando algunos estaban llegando a destino, se perdían en el paisaje las tres columnas de las miles de personas que venían detrás.

Quienes transitaban por la avenida, ajenos a la movida, así como los que estaban en las dos plazas unidas por el trayecto, quedaban absorbidos por el silencio absoluto de los marchantes: no había cómo escapar. Se veía el desconcierto, muchos sacaban fotos, comentaban entre ellos alguna cosa. “Nunca había visto eso”, decía más de un transeúnte.

Algunas de las mujeres llevaban el rostro tapado, una de ellas tenía un pañuelo y portaba un cartel que decía: “Basta, no más mujeres golpeadas y maltratadas. Hoy oculto mi rostro por miedo. Quiero mostrarlo cuando no tenga más dolor y lágrimas”.

En otra esquina dos mujeres veteranas conversaban entre ellas. Una le dijo a la otra: “No entiendo por qué terminan en la intendencia en vez de ir a la Suprema Corte de Justicia”, y posteriormente afirmó que la mayoría de los avances logrados fue a partir de las gestiones de la IM, mientras que la Justicia tenía muchos debes. La mujer había sido funcionaria del Poder Judicial, entre 1985 y 1998 le había tocado estar en contacto directo con situaciones de violencia doméstica, era una de las que tenían que concurrir a los hogares acompañada de cerrajeros para hacer el cambio de llaves. Reprodujo “el sarcasmo” con que los hombres la enfrentaban, a ella, a las juezas y al resto de las funcionarias. “Cada paso fue dificilísimo”, dijo, y evaluó que “se necesita ir hacia un cambio de costumbres, no de leyes”.

La delegación con niños fue la primera en arribar a la explanada. Allí los recibió un grupo de payasos que dieron la recompensa a la caminata. Los últimos en llegar fueron los grupos con pancartas, que fueron recibidos con aplausos ensordecedores que hicieron llorar a varios. “¡Ni una muerte indiferente!”, gritó una de las voces vestidas de luto y el resto acopló “¡Ni una más!”.

Jenny Escobar, referente de Mujeres de Negro, tomó la palabra. Dijo que no leería una proclama porque se adherían a la elaborada por la Red Uruguaya Contra la Violencia Doméstica y Sexual, de la que forman parte.

Marta Iglesias, fundadora de Mujeres de Negro, dijo que este años la marcha es “por el compromiso y la esperanza. El compromiso de seguir peleando por los derechos de la mujeres y la esperanza de que los niños uruguayos se críen en un ambiente sin violencia”.

La jornada se cerró con abrazos y cadenas humanas, luego del discurso comenzó a sonar la música y todo el mundo bailaba.

Demandas

El 7 de junio 104 organizaciones sociales elevaron a la Suprema Corte de Justicia (SCJ) una petición acerca de una serie de prácticas que se dan en el ámbito judicial, sin que estén contenidas en la Ley de Violencia Doméstica. Entre esas prácticas estaba la innecesaria confrontación entre el agresor y la víctima, los pronunciamientos como “intímese a las partes a evitar conflictos”, arresto al agresor ante el incumplimiento de las medidas cautelares, que no hubiera más “resoluciones infundadas ni telefónicas”, entre otras. Los colectivos no han recibido respuestas hasta ahora. No obstante, el miércoles 28, el Poder Judicial dará una conferencia de prensa sobre el tema, que sería algo así como una rendición de cuentas en la que se difundirán dos acordadas; con ese término se designa un acuerdo de los ministros de la SCJ que rige como norma interna para todos los procesos judiciales.

Ricardo Pérez Manrique, ministro de la SCJ, adelantó que una de esas acordadas refiere al uso de las tobilleras electrónicas y que surge de un acuerdo entre el Poder Judicial y el Ministerio del Interior. La otra acordada es, justamente, una respuesta a la petición de la sociedad civil. Pérez Manrique dijo que hoy terminará de dársele redacción a esta última, por lo que se excusó de detallar su contenido.

A modo de titular, Raúl Oxandabarat, vocero de la SCJ, detalló los puntos que tocará esa acordada, que son casi todos los que las organizaciones habían incluido en la petición: “Confrontación, medidas simbólicas, medidas recíprocas, incumplimiento de las medidas cautelares, resoluciones infundadas, resoluciones telefónicas, supervisor de medidas, debida multiplicidad de procesos, ordinarización del proceso, inasistencia a convocatorias a audiencias”. Agregó que “de todo lo que se plantea del petitorio de las redes se toma lo que resulta conveniente a criterio de los ministros y que además puede ser llevado a la práctica”.

Marisa Morelli, de Mujer Ahora, una de las organizaciones que encabezaron la petición, se mostró esperanzada ante los anuncios, pero advirtió que “tenemos que evaluar esas respuestas”, de las que aún no tenían el detalle.

Teresa Herrera, referente de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, opinó: “No hay nada nuevo bajo el sol”. Comentó que lo anunciado responde a los reclamos sostenidos por las organizaciones de mujeres y que algunas de ellas ya habían sido previstas en el Plan Nacional de Lucha contra la Violencia Doméstica 2004-2010, como la atención a hombres agresores. Al respecto, contrastó la previsión del plan con la situación actual, en la que sólo hay un servicio para hombres, “un proyecto piloto, financiado por ONU Mujeres, que está funcionando en un local de la IM”.

“Ojalá que se cumplan, pero no es la primera vez que se anuncia este tipo de medidas y después en la realidad no se lleva a la práctica”, advirtió. “Estamos pidiendo una ley integral, si bien se habla de que van a empezar a hablar, no vemos un movimiento serio en torno a la composición de esa ley integral”, machacó. Proponen una ley como la que existe en Argentina y en España, “que contemple todos los aspectos de la violencia”, entre ellos, la vivienda y el empleo, y agregó que al ser integral facilita la coordinación de políticas, cosa que ahora no pasa.

Según cifras manejadas por el Ministerio del Interior, en Uruguay muere una mujer cada aproximadamente 9 días a manos de su pareja o ex pareja, y cada 40 minutos se produce una denuncia por violencia doméstica.


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