Siguiendo las huellas de Kruzenshtern y Lisianski

Siguiendo las huellas de Kruzenshtern y LisianskiPor el momento el viajero y director de filmes documentales otra vez se encuentra a bordo del velero después de una expedición terrestre de dos meses desde Tierra de Fuego hasta las Islas Marquesas.

El proyecto “Los siete valientes” se lleva a cabo bajo la consigna de “Siguiendo las huellas de los grandes descubridores rusos”.

Se ha realizado ya una serie de expediciones a diversas partes del mundo. La etapa actual está dedicada a la primera navegación rusa alrededor del mundo bajo el mando de Krusenstern a inicios del siglo XIX.

He aquí por qué los participantes del proyecto alternan las travesías por mar con expediciones de tierra, que en su tiempo efectuaban los navegantes Iván Krusenstern y Yuri Lisianski, capitanes de los barcos “Nadezhda” y “Neva”, respectivamente.

En 1803 ambas embarcaciones, a iniciativa de Krusenstern y con la aprobación del emperador Alejandro I, por primera vez en la historia de la flota rusa partieron a una navegación alrededor de la Tierra.

Esta expedición tenía no solo objetivos comerciales y diplomáticos, sino también una serie de tareas científicas. Como resultado, pasó a la historia mundial como una expedición que enriqueció la ciencia mundial con eminentes descubrimientos e investigaciones en materia de ciencias naturales y geografía.

Los itinerarios de la expedición de Krusenstern y de la circunnavegación del “Sedov” coinciden solo en parte, pero, por ejemplo el Cabo de Hornos fue contorneado tanto en la primera navegación como ahora.

Leonid Kruglov, al pasar una etapa más por mar, desde Montevideo de Uruguay al puerto de Ushuaia de Argentina, contó en entrevista por qué bajó a tierra en “el fin del mundo”:

—Cuando el “Nadezhda” y el “Neva” contornearon el Cabo de Hornos, ellos se perdieron uno del otro. Por acuerdo entre Krusenstern y Lisianski, en tal caso debían encontrarse en las Islas Marquesas. Pero Lisianski decidió primero visitar la isla de Pascua.

Los participantes del proyecto “Los siete valientes” decidieron visitar todos los lugares por los que pasaron Krusenstern y Lisianski. En América del Sur decidieron comenzar por el “fin del mundo”: Tierra de Fuego que guarda las huellas de los descubridores rusos. Ellos recorrieron un largo camino por Tierra de Fuego y la Patagonia, retratando la sorprendente belleza de estos parajes: montes y valles, bosques y lagos, glaciares y grutas. Luego partieron a la isla de Pascua, siguiendo la ruta del sloop “Neva” del capitán Lisianski. Leonid Kruglov dice:

—Los marineros rusos en 1804 eran, ciertamente, unos de los últimos viajeros que vieron las estatuas gigantes de la isla de Pascua en posición erguida. Pasados algunos años fueron tumbadas. Nuestros marineros comerciaron y trocaron objetos con los habitantes locales en la propia bahía. Nosotros pisamos tierra allí mismo y comenzamos a escrutar la isla. Pudimos hacer fotografías únicas desde el aire. Ellas nos permitieron ver los lugares en los que se cincelaban estos gigantes. Desde arriba se ven asimismo toda una serie de estatuas sin terminar, que no pudieron colocadas en su lugar.

Al contemplar estos ídolos que pesan muchas toneladas cada uno, los viajeros, igual que todos los que hayan visto dichas estatuas se hacían la pregunta: ¿cómo se las trasladaba por la isla? Los habitantes locales hasta la fecha lo explican con mística, como se percató Leonid Kruglov:

—La isla tiene un relieve muy accidentado, hay peñascos por los que, según parece, no se puede mover todo esto. Y los habitantes de la isla de Pascua consideran que las estatuas se movieron por sí mismas mediante una fuerza mágica, que poseían dos personas en la isla. En general, hay muchas versiones, en particular la que dice: se podía desplazarlas en botes o por medio de bloques de piedra. Pero, cuando uno ve estos ídolos, no tiene seguridad de que eran procederes reales de su traslado.

¿Pueden imaginarse la impresión que estas figuras gigantes causaron a los miembros de la expedición de Lisianski? Serguei Aprelev, capitán de submarino e historiador de la flota rusa en entrevista a nuestra radio aclaró el aporte del navegante ruso al estudio de estos lugares:

—El teniente capitán Lisianski era el primer marinero ruso que visitó la isla de Pascua. El mapa de la isla que hizo resultó ser el más exacto que los creados por sus predecesores: Roggeveen, Laperouse y Cook. En general, el papel de Lisianski durante largo tiempo permaneció inmerecidamente a la sombra del jefe de la expedición Iván Krusenstern. Pero, en el fondo, eran dos expediciones independientes que a su manera enriquecieron la ciencia mundial.

En las Islas Marquesas el “Neva” y el “Nadezhda” se reunieron. La isla de Nukagiwa fue escrutada ya por ambas tripulaciones. Ahora allí se dirigieron los participantes del proyecto “Los siete valientes”. De cómo fue recibida por los aborígenes la expedición de Krusenstern y Lisianski hace doscientos años y qué costumbres tenían ellos y qué predominan hoy en la isla La Voz de Rusia hablara más tarde. A propósito, las aventuras en las Islas Marquesas eran de las más interesantes en la historia de la primera expedición rusa alrededor del mundo.


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