Aumenta el número de mujeres que emigran a E.U.

Aumenta el número de mujeres que emigran a E.U.

COLEF, Tijuana, Baja California.- Las mujeres mexicanas dejaron de ser las que cruzaban la frontera norte para seguir a sus maridos o novios, y se convirtieron en migrantes por iniciativa propia y en jefas únicas de familia en territorio extranjero. De los 4.7 millones de hogares mexicanos en Estados Unidos, 2.1 millones son encabezados por mujeres, lo que representa el 44 por ciento del total, revela el Consejo Nacional de Población (Conapo).

En el estudio “La migración femenina mexicana a Estados Unidos. Tendencias actuales”, se indica que las mujeres tienen cada vez más un rol activo en el mercado económico, debido al crecimiento de la migración. Mientras que en 1970 se contabilizaban 436 mil mujeres en Estados Unidos, el año pasado la cifra alcanzó los 5.5 millones. Estas mujeres se han establecido principalmente en California y Texas, donde conforman sus hogares con connacionales o personas de otro país.

Los hogares de las mexicanas se integran en 49 por ciento por cuatro o seis miembros; el 44 por ciento tiene tres o menos integrantes, y únicamente el 7 por ciento reúne a más de siete personas. Seis de cada diez familias incluyen entre sus miembros a un hijo menor de 18 años.

El Conapo advierte en su reporte que si bien las mujeres se están empoderando de los hogares, cuatro de cada 10 células familiares encabezadas por el sexo femenino son pobres.”Se destaca una preocupante situación de vulnerabilidad, pues alrededor del 40 por ciento de ellas está en condición de pobreza. La fragilidad económica de estos hogares se ve acentuada en las unidades domésticas extendidas o compuestas, o en aquellas de carácter unipersonal”, enfatiza el documento. El 61% de los hogares con jefas de familia son nucleares, es decir, que habita la madre con su descendencia; el 27% son extendidos, conviven miembros con vínculos familiares o miembros sin parentesco con la jefa del hogar, y los unipersonales o de co-residentes, que representan el 12 por ciento.

El informe refiere que la adversidad económica ha obligado a extender los hogares como una estrategia para paliar la pobreza. La interacción con parientes o no parientes relacionados en el núcleo familiar buscar minimizar costos y riesgos al inicio de la migración.

Cuando las personas ya son residentes -documentados o no- la intención es aliviar potencialmente los problemas económicos propios de un hogar, distribuyendo el trabajo doméstico, el cuidado y responsabilidades del mismo, así como la obtención de ingresos adicionales entre los adultos que integran dichos hogares. Sin embargo, este método no ha traído los resultados esperados.

Para el Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi), el olvido y la violencia en sus comunidades han detonado la migración de este sector. “Antes iban más acompañando a los esposos, a los familiares, a los hijos. Ahora, no necesariamente, ya hay migración de mujeres solas con un proyecto de vida propio, muchas veces impulsado por las condiciones en las que están en las comunidades”, explicó en entrevista Berenice Valdez, coordinadora del área de políticas públicas de Imumi. “Cuando preguntamos por qué migran, la primer respuesta es: por cuestiones de económicas o por trabajo, pero cuando nos vamos al fondo vemos que un eje común son estos motivos de violencia institucional y comunitaria”, refirió.

La especialista en movilidad de personas indicó que la histórica expulsión masiva de hombres hacia la frontera norte ha dejado en desprotección a las mujeres. Por un lado, dijo, son acosadas sexualmente por varones que no son sus esposos y la propia comunidad las menosprecia al saberlas solas, además de que las agresiones se potencializaron en recientes años con el crimen organizado, pues muchas fueron víctimas de trata, y otras desplazadas. “Este escenario refleja una omisión del Estado para garantizar condiciones de vida dignas, mínimas, y refleja una necesidad de sobrevivencia y de escapar de los diferentes tipos de violencia”, señaló.

Sortean desventajas en el ámbito laboral

Las mexicanas son el grupo migratorio con mayores desventajas laborales en Estados Unidos. Los falsos estereotipos, las adversas condiciones económicas y los roles tradicionales de la mujer reducen sus posibilidades de encontrar empleo y, al obtenerlo, es bajo precarias condiciones, advierte el Consejo Nacional de Población (Conapo).

El estudio “La migración femenina mexicana a Estados Unidos. Tendencias actuales”, indica que 2.6 millones de connacionales entre 16 y 64 años de edad pertenecen a la población económicamente activa. El 60 % de las mexicanas de 25 años o más no concluyeron el nivel medio superior, sin embargo, el 6% posee instrucción profesional o posgrado. Actualmente, 295 mil constituyen el cuarto grupo nacional de inmigrantes calificadas en Estados Unidos.

Al comparar su desempeño con otros grupos migrantes y con nativas blancas, el Conapo encontró que 41.3% de las mexicanas realizan servicios de baja calificación. El porcentaje se reduce a 22.7 en migrantes de otras nacionalidades, y a 12.5 en el caso de las nativas.

Las connacionales se desenvuelven además en ventas, apoyo administrativo y oficinas, como obreras y trabajadoras de la construcción. Sin embargo, en el rubro de ejecutivas, profesionistas y técnicas, los puestos son para las nativas, con 45.9 por ciento; 39.1 para otras migrantes, y 11.9 para mexicanas. “El patrón de desempeño laboral del grupo femenino mexicano está inherentemente ligado a su capital humano, experiencia y estatus migratorio. Predomina, por mucho, el bajo nivel de estudios, y la condición de indocumentadas, lo que obstaculiza su desempeño en ocupaciones calificadas con alta remuneración”.  Aunado a los falsos estereotipos asignados a las mexicanas (baja calificación), el efecto coyuntural de la contracción económica también ha contribuido a acentuar las condiciones desfavorables de las connacionales, expresadas en altas tasas de desempleo y el tipo de ocupaciones desempeñadas”, expone el estudio.

En el rubro de salarios, perciben en promedio 22 mil dólares anuales, 43.6 por ciento menos de ingresos que las migrantes y las nativas. Las mexicanas carecen también de prestaciones, ya que sólo el 28 por ciento pose cobertura de salud, y una de cada cuatro está inscrita en un sistema de pensión o retiro.

Fuente: tijuanadigital.mx

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