Días de ignominia
Aldo Fulcanelli
“Muera el rey, viva el rey”. A poco tiempo que dejara el poder Felipe Calderón, las huestes implacables de Televisa, comandadas por Joaquín López Dóriga, arremetían contra el ex presidente. Con el típico tono inquebrantable y severo que lo caracteriza, el periodista citaba con placer mezquino los escándalos sobre la supuesta autorización de casinos, y tráfico de influencias que en ese particular, involucraba a altos funcionarios del anterior gobierno panista.
Atrás quedaron los aleluyas en honor de una socavada institución presidencial, la cual como se ha dicho en varias ocasiones, había dado a luz a un estado fallido. La línea de la televisora era muy clara, mano dura contra el ex gobierno, llevando a infeliz término un inmoral contrato, que con argucias mantuvieron poder y medios, contra la democracia en el 2006.
Pero el descontento generado por los desatinos de quienes nos gobiernan no se extinguiría. Los medios de comunicación daban cuenta de los nuevos errores de Enrique Peña Nieto, los cuales cobraron fuerza alimentando con chistes lapidarios las redes sociales.
Volvían los errores en público, al citar de manera incorrecta el nombre de una institución. La pregunta inminente, ¿Qué pasa con nuestro Presidente?, ¿es que no aprende la lección?, ¿Qué hacen al respecto sus asesores de imagen? ¿Porque desaprovechar la enseñanza de un Cesar Augusto Santiago, un Emilio Chuayffet, o un Humberto Benítez Treviño, ejemplares del viejo Priísmo, y quienes se caracterizan por su brillante retórica parlamentaria?
Más allá de los problemas de dicción del Primer Mandatario, hay que decir que la ciudadanía probablemente no quiera a otro Vicente Fox en Los Pinos, luego del circo tragicómico en que convirtió a nuestra nación.
Muy aciagos han sido los dos meses en el poder del nuevo Presidente. Cuando parecía que tenía todo bajo control con la aprobación de la Reforma Educativa, la firma del controversial Pacto por México, desarticulada la estorbosa izquierda institucional, renacen los viejos antagonistas. La némesis encarnada en Andrés Manuel López Obrador, cobra nuevos bríos con la intención de MORENA por convertirse en un Instituto Político.
Es evidente la conformación de un blindaje gubernamental, en donde participan nuevos y viejos alfiles del Sistema Político Mexicano. Carreño Carlón al Fondo de Cultura Económica, pero, ¿con opción a nombrarlo Jefe de Prensa de la Presidencia?, Chuayffet a Educación Pública, para contrarrestar las acciones de una Elba Esther borracha de poder. Benítez Treviño a la PROFECO, sin olvidar a Rosario Robles, y el gran séquito de personajes identificados con la izquierda, anunciados con bombo y platillo como flamantes nuevas adquisiciones.
Con todo y eso, ya se vio que no es cuestión de gabinete o de personalidades. No basta con el blindaje político, ni con echarse a la bolsa a los Partidos carentes ya de credibilidad, esto es de creatividad, e innovación, talento en la forma de gobernar un país que reclama la inmediata solución a sus problemas.
Mientras la sociedad mexicana parecía ofrecer una tregua, reventaba la inconformidad por el caso de “Dragon Mart”, un complejo comercial proyectado en Cancún, bajo la sospecha de ataques al impacto ambiental de la zona. La respuesta de los funcionarios federales, sonaba a burla. La Delegada de SEMARNAT Gabriela Lima, sacudiéndose toda responsabilidad señalaba que “no existe problema de impacto ambiental con el proyecto Dragon Mart, toda vez que la zona en donde se abrirá ya fue impactada”.
En pocas palabras, para que no haya problemas de uso de suelo, ni impacto ambiental, ¿hay que impactar antes los lugares?, o sea, depredarlos los particulares o el gobierno, da igual, al final es cuestión de intereses. Al respecto, el Coordinador de los Diputados Federales del PRI por Yucatán, Mauricio Sahuí, alzaba la voz a favor de que se investigaran las supuestas bondades económicas de un Complejo Comercial, que podría alentar las inversiones golondrinas, en detrimento de los propios mexicanos.
Mientras que Televisa arremetía contra los funcionarios del anterior sexenio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, anunciaba el otorgamiento de un amparo “liso y llano” a Florance Cassez, integrante de una peligrosa banda de secuestradores, y condenada inicialmente a 60 años de cárcel. En su deliberación, los Magistrados determinaron que en el montaje televisivo realizado, se habían violentado gravemente las garantías de Cassez, quien a pesar de haber sido señalada por los perjudicados en sus delitos, abandono la cárcel en medio de la persecución de los propios medios que iniciaron la desafortunada trama.
Dos cosas quedaron en evidencia, por un lado la complacencia de Genaro García Luna, que en contubernio con Televisa, diseñaron un montaje que en aras de conseguir público, ensucio la legalidad de los procedimientos. Y por el otro, el verdadero trasfondo de la decisión, evidenciar la estupidez del anterior gobierno, cediendo al tiempo a las presiones de Francia, en la liberación de Cassez. Pero si el resultado se pensaba, “sería provechoso” en el sentir ciudadano, resultó lo contrario, una grave falta de sensibilidad política, y una nueva evidencia de suciedad judicial.
En un inesperado arranque de histeria colectiva, los ciudadanos se pusieron en el traje de los secuestrados. Nuevamente la antigua y triste idiosincrasia nuestra, al descubierto. Nada nuevo bajo el sol, una verdad que nos escandaliza a todos, a pesar de ya conocerla. De manifiesto uno, que la justicia tiene un precio, y dos, que la misma no obra igual para todos. Que si el proceso Cassez, inició con un triste montaje, terminó con otro igual, solo que este último, provino de las propias autoridades encargadas de administrar la justicia. Mientras tanto, Florance Cassez, disfrutaba de su luna de miel con el indulto, siendo recibida por el Presidente Hollande en la Ciudad Luz.
Por si eso no fuera poco, el 23 de Enero el IFE anunciaba su determinación de no sancionar al PRI, por el controvertido caso MONEX, dejando la investigación de los 50 millones de pesos, en manos de la PGR y el SAT.
Particularmente interesante, resulta la presencia de Sergio García Ramírez como Consejero Electoral. Viejo militante del PRI, el afamado Doctor en Derecho llegó al IFE a sabiendas de su proclividad al sistema, cosa que no inmutó a los Diputados de todos los partidos que lo eligieron. Si hay alguien que hizo la diferencia en la votación por el caso MONEX, ese fue Sergio García Ramírez. Mientras el penalista emitía su voto, alguien parecía gritar detrás del pleno “¡ni renovación ni moral!”, en detrimento de aquel slogan de campaña del gris Miguel de la Madrid Hurtado, viejo patrón de García Ramírez, y quien buscaba supuestamente, “la renovación moral de las instituciones”.
Una raya más al tigre, en el país del “no pasa nada”. Cuando queda claro que los intereses de los representantes del pueblo, son personalísimos e intocables. Ya todo mundo escupe al cielo solo para comprender que el feroz gargajo rebotará como nunca en las desencajadas caras de los ciudadanos. Pobreza mental y humana de los políticos, evidentemente.
Las callejuelas de nuestras apretujadas ciudades, huelen a inconformidad y hartazgo. Montaje tras montaje tropiezo tras tropiezo, en estos dos meses de ignominia, ya nadie quiere vivir en este país. No con “ellos”, los jerarcas a la cabeza.






















