El dudoso negocio de las casas de empeño

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Tijuana, Baja California – Dinero rápido, fácil y sin demasiadas preguntas: el empeño de bienes se ha convertido en un negocio habitual. En cualquier colonia, aunque notablemente en los principales centros de tránsito de la ciudad, proliferan las casas de empeño. Son varias empresas – aproximadamente una decena de franquicias y otras tantas independientes – con numerosas sucursales y hasta en determinadas calles se encuentran incluso unas junto a las otras. Es fácil ver cómo nuevas se inauguran en la “5 y 10”, en la zona centro o en la zona rio; áreas de paso para miles de transeúntes cada día. También es costumbre ver como algunas realizan grandes “remates” los sábados en los que bajan los precios para deshacerse de la mercancía almacenada que no ha sido vendida y ya no cabe en los estantes. Sin embargo la sombra de la duda acecha a estos negocios: ¿cómo trabajan y qué tipo de servicios ofrecen a los clientes?, ¿Ofrecen préstamos de forma honesta o se limitan a buscar un buen margen de ganancia?, ¿Venden artículos robados?

CasasEm2A finales del pasado mes de julio, de las más de 80 casas de empeño de la ciudad, 4 fueron clausuradas por incumplir la ley y otras 36 resultaron amonestadas por “violar las disposiciones oficiales para su ejercicio”. Asimismo, en 2012 la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) impuso más de 3 millones de pesos en multas a raíz del “Programa Nacional Permanente de Verificación y Vigilancia a Casas de Empeño”. Entre las anomalías más repetidas, el organismo impuso sanciones por no entregar facturas a los clientes, por carencia de contratos de adhesión y por falta de información sobre los plazos, intereses, monto de los préstamos y condiciones de venta. Los usuarios, por otra parte, hablan de conflictos y problemas que van más lejos: básculas alteradas, intereses abusivos, usura y compra de materiales de dudosa procedencia. Curiosamente, la delegación La Presa es la zona de la ciudad con más negocios de este tipo y también con mayor índice de robos.

No todas las casas de empeño funcionan de la misma forma. Hay algunas que tratan de seguir las normas de forma regular, aunque la ley sigue dejando demasiadas fisuras. Cada empresa fija las condiciones del empeño así como los intereses que aplicará a cada uno de ellos, y no hay una forma verdaderamente efectiva de detectar cuándo un artículo es robado. El señor L. González trabaja detrás del cristal blindado de la caja de una casa de empeño recientemente instalada en el bulevar Gustavo Díaz Ordaz y admite que “a veces pueden meter mercancía robada. Depende mucho de la política de cada casa de empeño”. En cuanto a las medidas que se adoptan para evitar mercadear con objetos sustraídos, el empleado no niega la posibilidad de que se produzca de forma habitual; “nosotros no aceptamos tres artículos iguales, tal y como ordena la ley. Sin embargo, lo único que podemos hacer es analizar a la persona que trae el objeto. Debemos fiarnos de nuestro instinto. Hay gente que se ve que cuando trae algo sospechoso de haber sido robado, por ejemplo un articulo de 5000 te piden 500 pesos. Muchas veces yo pregunto ¿cuánto ocuparía para su préstamo? Se supone que es para salir de un apuro, pero se ve la verdadera intención si responden que 500 pesos u 800 cuando el artículo vale muchísimo más. En ese caso lo más seguro es que sea robado”.

CasasEm3Bajo grabación oculta, en el First Cash de esta misma avenida se quiso empeñar un objeto valorado en unos 7,400 pesos por el que en principio, el empleado de esta franquicia ofreció un empeño de 2000. Tras una breve negociación, el trabajador sugirió la posibilidad de obtener una mayor ganancia vendiendo el producto: “Podemos llegar hasta 3000. Necesito tu identificación oficial nada más, aquí confiamos en la gente”. Cuestionado por su ofrecimiento de compra sin preguntar si quiera por la procedencia, el empleado responde: “¿Te imaginas? Si les vamos a estar preguntando la procedencia de cada cosa pues nos quedamos sin clientes”. Esta situación refleja las malas prácticas en este tipo de negocios. La ley impide a las casas de empeño comprar objetos; tan sólo pueden empeñarlos a través de un contrato. Según un sondeo a pie de comercio, cuando un cliente empeña un objeto obtiene entre el 20 y el 35% de su valor real. Hecha la prueba en diversas franquicias, ofreciendo un aparato electrónico, se obtuvo la cifra máxima de un 33%.

Por otra parte, cabe analizar el tipo de interés. El establecimiento en el que trabaja el entrevistado señor L. González ofrece un 11.5 a un mes de vencimiento. “Los refrendos son ilimitados, pero si no cumples el desempeño en el plazo contratado, ofrecemos dos semanas más desde su límite. Pasado este tiempo ya es cuando nosotros lo podemos sacar a la venta”. Sin embargo, no es algo común. Por lo general, las casas de empeño sacan a venta los artículos en cuanto ha finalizado el contrato de empeño. Tampoco lo es el porcentaje de interés tan bajo (debido quizás al poco tiempo en el que este establecimiento está en funcionamiento): por el mismo artículo utilizado durante el sondeo previo hemos obtenido préstamos con comisiones de entre el 14 y el 30% de interés.

Consejos a tomar en cuenta

Según datos de PROFECO, se estima que alrededor del 20% de las casas de empeño son informales (no están registradas ante este organismo y por lo tanto, son ajenas a sus controles). La forma de actuación de las casas de empeño son tan variadas como su número, que aumenta en ciudades como Tijuana. Por ello es necesario tener en cuenta algunas precauciones antes de acudir a este tipo de negocios:

–  Antes de realizar el empeño, es aconsejable conocer el funcionamiento y visitar varios establecimientos así como preguntar por la opinión de otras personas que hayan acudido a ellos.

–  Pesar e incluso fotografiar los artículos o joyas antes de empeñarlas, así como conocer su valor aproximado de mercado.

–  Recibir información clara mediante el contrato que no induzca a confusión.

–  Tener acceso al contrato de adhesión a PROFECO.

–  Conocer bien el monto de comisiones, tasa de interés, costos de almacenaje, etc.

–  Una casa de empeño que no solicite datos del cliente a través de su credencial de elector no debe inspirar confianza.


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