El karma de Elba Esther

Aldo Fulcanelli

Aldo Fulcanelli

El apellido del veterano Jesús Murillo Karam, bien podría escribirse Karma. Y es que hace muy poco tiempo, el Procurador General de la República, y ex Gobernador del Estado de Hidalgo, anunció con bombo y platillo la detención de la otrora todopoderosa lideresa del magisterio.

En conferencia de prensa, el Procurador informó de la detección de operaciones inusuales, por el orden de los 2 mil millones de pesos en cuentas bancarias.

El acontecimiento hace pensar en una operación de inteligencia muy bien diseñada, lo cual permitió la rápida detención de la lideresa, impidiendo que esta pudiera tomar providencias ante la acción de la justicia.

Y es que a su paso por la negligente historia de nuestro país, Elba Esther Gordillo ha hecho del SNTE su escaparate político y caballo de batalla, permitiéndose lo que ninguna otra mujer antes logró en México; amagar a los Presidentes en turno fortaleciendo aún su poderío, con la creación un partido político clientelar como es el PANAL.

Dentro de la gran cloaca destapada por el político de la vieja guardia Murillo Karam, se encontró evidencia de transferencias ilícitas a cuentas bancarias, así como el pago de costosas cirugías estéticas.

Hacía poco que Gordillo, de quien no podemos negar su arrojo y talento para sobrevivir, había sido entrevistada por la controversial  Adela Micha en su espacio televisivo. En dicha entrevista que poco merece el calificativo de periodística, Micha se dedico a bombardear a Gordillo con preguntas dignas de un programa de nota roja. No está de más decir que como siempre, Elba Esther, logró salir avante del evento, recurriendo al chantaje emocional, y a lo que mejor sabe hacer, envolver al interlocutor con sus interminables diatribas.

Elba Esther le vino como anillo al dedo al supra mandatario Carlos Salinas de Gortari, quien la utilizó en su momento para deshacerse del viejo Jongitud Barrios, poderoso líder del magisterio.

A partir de que Elba Esther sello su pacto con Salinas, las apariciones de la lideresa en los medios de comunicación se hicieron cada vez más frecuentes. La forma de comportarse en cada uno de los escenarios en que irrumpía, la definieron como una mujer emocional, nacida para hacer política, y nos guste o no, con gran talento para sobrevivir en medio de las intrigas palaciegas.

Campeona del verbo convincente, la oratoria del Elba Esther no ha estado exenta de palabras altisonantes o mal pronunciadas, justificándose hábilmente de padecer dislexia. En su soledad, quienes son cercanos a la intimidad de la Gordillo, señalan que se lamenta de ser mujer en un ámbito de hombres, y que ello la ha obligado a actuar de modos a veces poco ortodoxos. Sin embargo, en la política al estilo mexicano todo se vale, incluso dirigir un poderoso sindicato por más de 23 años a manos llenas, sobrevivir a cuatro Presidentes de la República, y además, usar la hechicería con cargo al erario público para lograr sus maquiavélicos fines.

Sin embargo, cuando se habla de la maestra, hay que ser muy precisos, evitando ser arrebatados por la retahíla de emociones que su solo nombre provoca. Sirvió por años al sistema político que le encumbró, cambiando de piel con el arribo del foxismo.

Lo que la maestra hizo, no es diferente a lo que otros de su mismo peso político hicieron para sobrevivir. Muchos otros dijeron ¡muera el rey! ¡Viva el rey!, como es el caso del propio Salinas de Gortari, quien concertara encuentros con Fox, sobre todo cuando el Lopezobradorismo crecía, y no existía otra manera de detenerlo como no fuera coaligándose de manera perversa.

Elba Esther cometió dos errores brutales en su carrera política. Uno de ellos independiente de ella misma, ser mujer un en espacio casi reservado exclusivamente a los hombres, el otro, permitir ser manipulada por los propios hombres, a los que sirvió sin cortapisas durante años. Su estatus de política inquebrantable, le granjeó la enemistad de propios y extraños, amén de las acusaciones de enriquecimiento ilícito y asesinato, los cuales, podrían ser confirmados en breve tiempo.

Muchos notamos la llegada de Emilio Chuayffet, como una clara señal del primer mandatario ante la insaciable maestra, quien no solo le disputaba odios y poderes, sino que además, lo amagaba diciendo, “me iré cuando los maestros quieran”.

Chuayffet quien es operador profesional, le fue restando puntos a la maestra, quien lentamente se precipitaba hacia un abismo al que sus propios afanes protagónicos la atraían. Elba Esther olvidó que como todo, los espacios políticos son transitorios y dependen de las decisiones del Tlatoani mayor, en un país sumergido aún en el presidencialismo.

Sin oportunidad para alinearse ante un presidente necesitado de aprobación social, la detención de Elba Esther si es que llega a buen puerto, permitirá mostrar su cabeza ante la furiosa multitud, cerrando un misterioso ciclo que iniciara de la mano del gran gurú de la posrevolución, Carlos Salinas de Gortari. El geniecillo de Agualeguas le dio aliento y vida en 1989, y es seguramente el mismo, quien aconseja al cachorro Peña Nieto para que le corte la cabeza.

Como quiera, y aunque los legisladores lo nieguen, la detención de Elba Esther es un refrito de aquellos ajustes de cuentas del salinismo, como aquella reclusión tan controversial que fue la de Joaquín Hernández Galicia “La Quina”.

¿Qué hará Elba Esther desde su reclusión si es que prospera?, ¿tocara el arpa como Nerón?, ¿verá sus manos ensangrentadas en la locura, como aquella Lady Macbeth de las obras de Shakespeare?, ¿la alcanzara la consciencia si es que tiene?

 Pobre Elba Esther, hoy víctima del mismo poder que la encumbró. Hoy sabemos que para salir de esta, requerirá más que un ritual de magia negra para granjearse la simpatía de Peña Nieto. El Karma para Elba Esther Gordillo, desde ahora se escribe Karam, y no es hindú, sino árabe.


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