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¿No se olvida?

Marcelino Perelló, líder estudiantil en 1968, y José Elías Romero Apis, entonces funcionario gubernamental, hablan sobre las “piezas del rompecabezas” de lo que propició la matanza en Tlatelolco.

Marcelino Perelló, líder estudiantil en 1968, y José Elías Romero Apis, entonces funcionario gubernamental, hablan sobre las “piezas del rompecabezas” de lo que propició la matanza en Tlatelolco.

Ciudad de México.-Marcelino Perelló y José Elías Romero Apis, en un tête à tête en torno al movimiento estudiantil, dijeron tener “piezas de un rompecabezas”, a partir de las cuales afirman que hace 45 años el Estado mexicano sufrió un cisma, que se agravó por la movilización de universitarios; que Luis Echeverría, como secretario de Gobernación, auspició la represión contra los jóvenes y conspiró en contra del presidente Díaz Ordaz, porque no estaba en su lista para sucederlo dos años más tarde.

El proyecto Socialismo con Rostro Humano floreció en enero de 1968, al inicio de la Primavera de Praga. Marcelino Perelló entonces llevaba años de ser comunista, agitador estudiantil y tenía 23 de edad. En esa misma fecha, José Elías Romero Apis, priista de cuna, entró a la UNAM a estudiar leyes, iba en camino a los 20 y trabajaba en una dependencia del gobierno.

Durante el movimiento estudiantil de 1968 —que se inició el 26 de julio de ese año olímpico y llegó a su clímax 68 días después, el 2 de octubre con la matanza de Tlatelolco—, Perelló estuvo dentro, fue uno de los líderes más visibles del Consejo Nacional de Huelga, se jugó el pellejo.

Romero Apis fue un testigo de esa época, con algún episodio personal con cierta descarga de adrenalina, cuando en una razzia a bordo de una julia fue llevado a la cárcel por la policía junto con un amigo, acusados por la policía de ser “comunistas” cuando paseaba por el centro de la Ciudad de México.

El hecho de que cada uno estuviera en polos distintos dentro del mismo campus inhibió que ambos estudiantes, como muchos otros, se conocieran en aquel histórico episodio de la vida del país.

Cuarenta y cinco años después, frente a frente por primera vez, Perelló y Romero Apis dicen que sobre el 68 tienen “piezas de un rompecabezas” que aún no termina de armarse, porque los principales protagonistas gubernamentales de esta historia, Gustavo Díaz Ordaz como Presidente y Luis Echeverría como secretario de Gobernación, decidieron callar, postergando la verdad de los hechos.

Para ellos, el movimiento del 68 se puede dividir en dos: el movimiento público estudiantil, popular, social, del que prácticamente se sabe todo, y el movimiento oscuro en los entretelones del poder, del que prácticamente nadie sabe nada.

Las “piezas” a las que se refirieron los ex estudiantes universitarios tienen que ver con que en 1968 el Estado mexicano (monolítico, ciento por ciento priista) sufrió un cisma que, afirmaron, se convirtió en una provocación que facilitó, abonó y estimuló al movimiento estudiantil. Y al final, éste, con su intransigencia revolucionaria, terminó por agravar esa fractura.

Ese cisma, coinciden ambos, se produjo como parte del escenario de la disputa para suceder al presidente Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970). Los aspirantes a ser el tapado —paso automático para llegar a la Presidencia en la antigua cultura política priista, donde las elecciones no importaban— eran Alfonso Corona del Rosal, regente del Distrito Federal; Emilio Martínez Manatou, secretario de la Presidencia, y Echeverría, encargado de la política interior con el control de la policía política y el Estado Mayor Presidencial, que al final llegó a Los Pinos.

Durante la represión Díaz Ordaz estuvo en Guadalajara

Perelló, líder histórico del movimiento estudiantil de 68, no ha dejado de reflexionar sobre el tema en torno al cual ha girado su vida en los últimos 45 años. Tanto, que recurrentemente se pregunta qué tanto hizo él por el movimiento, qué tanto el movimiento hizo por él, si el movimiento le debe algo o qué tanto él le debe al movimiento; si “fui sujeto u objeto del 68”, dice.

Vehemente, como un chamaco-estudiante de Ciencias, Perelló, de 68 años, soltó por primera vez la hipótesis, que sustenta con datos, de que en 1968 hubo un golpe de Estado orquestado por Echeverría, que no era el candidato de Díaz Ordaz. Dijo que fue de Echeverría la “mano negra” que condujo la represión contra los estudiantes, para a final de cuentas quedarse con el poder.

“El 2 de octubre fue llevado a cabo por Díaz Ordaz o contra Díaz Ordaz. O sea, se trataba de montar una provocación en contra del Presidente. Hay muchos elementos para pensarlo así: el 26 de julio ni el 2 de octubre Díaz Ordaz estaba en la Ciudad de México, estaba en Guadalajara, que en esa época era como estar en Pekín.

“En Tlatelolco el Ejército fue recibido a balazos en la Plaza de las Tres Culturas por provocadores, y esos provocadores, según (el general Marcelino) García Barragán —de quien Díaz Ordaz dijo alguna vez que era el único secretario al que le tenía confianza—, eran elementos del Estado Mayor Presidencial y fueron detenidas por sus fuerzas, después de abrir fuego contra la multitud y contra el Ejército desde las ventanas en varios departamentos de los edificios Chihuahua y el 10 de Abril.

“De manera que el Estado Mayor Presidencial disparaba contra el Ejército regular. ¿Qué onda, qué está pasando? Fue un golpe fallido o fue un golpe de Estado exitoso. Es decir, Echeverría se impuso como candidato a través de lo que le llaman un golpe de Estado ciego, donde la figura derrocada permanece aparentemente en su puesto, pero ya desprovista de todo poder.”

Perelló recordó que el 26 de julio fueron provocadores los que desencadenan el movimiento de 68. Ese día un grupo de estudiantes afiliados a Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), del Politécnico, y controlados por el PRI de Corona del Rosal, marcharon igual que lo hicieron jóvenes agrupados en la Confederación Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED), con filia al Partido Comunista.

Los líderes de la FNET intentaron engañar a los estudiantes del Poli al cambiar la ruta de la marcha; en el reinicio de la caminata los de la FNET se encontraron con los estudiantes comunistas y juntos marcharon para protestar contra la violencia policiaca. En la Marcha al Zócalo de la Ciudad de México ambos grupos fueron reprimidos por la policía.

“No fuimos nosotros, no fuimos los militantes, no fuimos los grillos los que iniciaron la violencia. También son provocadores los que ocasionan el 2 de octubre, no hay que perderlo de vista. Esa fractura del aparato de Estado que estaba ahí antes de que germinara el movimiento estudiantil fue agravada por éste, provocando que la fractura fuera irreversible. Decenios después esa fractura hace que redunde en lo que se llama la alternancia democrática y la liberalización, pero no es una consecuencia del propósito del movimiento, no, es un efecto secundario y la vida política en México cambia en la dirección que no nos habíamos propuesto.”

El matemático tiene la impresión de que Echeverría fue quien montó la provocación en contra de los estudiantes, calculando que podría resolver el entuerto. “Pareciera que Echeverría le dijo a Díaz Ordaz: ‘¿quieres que te resuelva el desmadrito este? Yo lo resuelvo’. Pero Echeverría tropieza con dos cosas, con Díaz Ordaz que era necio, decimonónico, y con nosotros, que nos negamos a negociar.

“Echeverría no le puede resolver el pedo a Díaz Ordaz a pesar de que en el Consejo Nacional de Huelga había probablemente mercenarios que trabajaban para Echeverría.”

Corona del Rosal, más cercano que Echeverría

Romero Apis es un abogado mexiquense que dentro de la procuración de justicia hizo una carrera en la administración pública, de la cual está retirado, pero llegó a ser subprocurador general de la República en tiempos de Carlos Salinas de Gortari, enemigo político del ex presidente Luis Echeverría.

Romero Apis habla de lo que en el camino de estos años idos fue pepenando, procesando y analizando desde dentro del aparato de gobierno, a partir de sus fuentes de información sobre lo que fue el movimiento estudiantil del 68.

“El caso está lleno de enigmas. A partir de la información que conozco, siempre he tenido la idea de que una de las víctimas del 68 fue Corona del Rosal. No sé si tenía la posibilidad de llegar a la Presidencia, pero desde luego el deseo de suceder a Díaz Ordaz, sí. Muchos apuntaban hacia Corona del Rosal porque era el más identificado con Díaz Ordaz; entre los posibles era el más amigo del Presidente; había por lo menos cinco cosas que en ese sistema político formaban a un sucesor y ésas las tenía Corona del Rosal.

“Tenía currículo, había sido presidente del PRI, secretario de Estado, gobernador de Hidalgo antes de ser regente. Era el de carrera más amplia, sólida. Era un asociado político efectivo del presidente Díaz Ordaz.

“En cambio —apunta Romero Apis—, Echeverría era joven y solamente era un colaborador del Presidente, igual que a Martínez Manatou. A ellos dos, Díaz Ordaz los veía como empleados. En cambio a Corona lo veía de manera paritaria, no como empleado. Definitivamente si algo pesó a favor de Echeverría fue el 68. ¿Quién movió la cuna en 68? Hay quien dice que fue Martínez Manatou, otros que Echeverría. A final de cuentas Echeverría fue el beneficiado.”

Romero Apis recordó que a partir de que Echeverría tomó el poder  todos los políticos identificados con Díaz Ordaz fueron barridos, expulsados del sistema. Los presos del 68 salieron durante la administración de Echeverría.

Para amarrar la afirmación de que Echeverría no era el candidato de Díaz Ordaz, el abogado refiere que la llegada de Echeverría a la Secretaría de Gobernación, como subalterno del entonces titular de la dependencia, Gustavo Díaz Ordaz, fue circunstancial.

“Hubo un cambio de última hora. Juan Fernández Albarrán iba a ser el subsecretario de Gobernación, y Echeverría el secretario general del PRI, cuando Corona del Rosal era líder nacional priista, pero en las últimas 24 horas un cambio de orden mandó a Echeverría a la subsecretaría de Gobernación. Díaz Ordaz era el secretario en la administración del presidente Adolfo López Mateos.

“Después, Díaz Ordaz le tomó cierta confianza a Echeverría, era muy disciplinado, no salía de la oficina; y cuando Díaz Ordaz es Presidente, hace a Echeverría su secretario de Gobernación, desde donde controla la Dirección Federal de Seguridad y al Estado Mayor Presidencial”, dijo.

Los grandes movimientos no florecen de inmediato

En el encuentro de Perelló y Romero Apis para hablar sobre el movimiento estudiantil del 68, coinciden en señalar que los efectos del 68 todavía están por verse en la vida del país.

El 68 dejó una herencia con muchas facetas. De entrada, sostienen Perelló y Romero Apis, los frutos de periodos históricos, como lo vivido en México hace 45 años, son complejos.

Están ciertos de que estos 45 años que han pasado desde el comienzo del movimiento estudiantil no son los suficientes como para que lo sucedido en aquellas jornadas pueda ser valorado históricamente; a lo largo de la historia así ha pasado siempre, dicen.

Los grandes movimientos, las convulsiones sociales, no florecen en lo inmediato, sino decenios después. Como ejemplo se refieren al movimiento de Independencia de México que se acaba de conmemorar y que supuestamente en 1810 convirtió a México en una nación, cosa que, aseguran, no ocurrió, sino más de medio siglo después.

“Los ritmos de la historia son lentos. Estamos en un remanso, una especie de cruda, de resaca, en la que existe, como dice José Elías, una gran ignorancia y confusión de lo que aquellos días representaron”, señaló Perelló.

Los cierto es, dijo Romero Apis, “que en el 68 pasó tanto que difícilmente podemos encontrar una generación tan distinta a la de sus padres y a la de sus hijos”.

Fue un movimiento revolucionario: Perelló

Marcelino Perelló dijo que para entender a la distancia el movimiento estudiantil es preciso decir que éste fue un movimiento revolucionario. Porque lo que se proponían los estudiantes no era simplemente cambiar el país ni las normas políticas. “Nos proponíamos cambiar el mundo, transformar el mundo mediante una revolución que, nos parecía, teníamos entre las manos”.

Recordó Perelló que nueve meses atrás habían asesinado al Che Guevara en Bolivia y que ése y otros sucesos eran un ingredientes de la rebeldía estudiantil.

“La idea de transformación revolucionaria del grupo, es decir, de terminar de una vez por todas con el sistema que considerábamos —y yo lo sigo considerando injusto— de explotación capitalista, era lo que perseguíamos como el sueño revolucionario, comunista, marxista, socialista, libertario, es que nadie viviera del trabajo de otro. Buscábamos la dignificación del trabajo”, dijo el ex líder estudiantil.

Aclara este hombre que debido a las consecuencias del movimiento pasó 16 años en el exilio, desde enero de 1969, en París, que en todo caso el movimiento estudiantil mexicano de 1968 “fue un movimiento revolucionario, donde nunca nos planteamos reivindicaciones democráticas ni académicas. El movimiento del 68 no fue democrático, no nos interesaba la democracia entendida como un procedimiento de ejercicio del poder, a nosotros no nos interesaba el ejercicio del poder;  tampoco fue un movimiento académico, no nos planteamos ningún tipo de reformas o demandas estrictamente universitarias. Todos los puntos del Pliego Petitorio pedían otras cosas. En realidad no era más que una bandera, un emblema. Lo que latía en el fondo era el cambio de las estructuras mentales, morales de la sociedad”.

Perelló repite de memoria las consignas que se oían en las manifestaciones. Porque para él, más que los documentos o los discursos, las arengas en las marchas eran absolutamente reveladoras de la irreverencia de los estudiantes del movimiento que “fue auténtico, que se autosostuvo y se autolegitimó, fue un movimiento social, popular, estudiantil, con una enorme carga de generosidad, optimismo, lucidez; nos jugamos la vida, la tranquilidad, la libertad, lo hicimos en nombre de ideales románticos”.

Romero: era un gobierno confiable y eficiente

José Elías Romero Apis dijo que en alguna medida se podría prever que los estudiantes del 68 podrían chocar con el gobierno mexicano de entonces. Su análisis es que el de Díaz Ordaz no era el típico gobierno de la posrevolución, “era un gobierno de cierto corte confesional, anticomunista, antilaicista, era como una secta del PRI, conservador, muy conservador, no era el PRI típico, más bien era el ala derecha del PRI.

“Esa juventud y ese gobierno, que tenía un concepto atípico de la autoridad política, era fácil que entraran en ruta de colisión y ninguno lo evitó, ya había visos de intolerancia, como el conflicto médico, que tuvo una manifestación con ciertos visos de represión”.

En opinión de Romero Apis, uno de los elementos que detonaron los sucesos represivos del 68 sucedieron dos años atrás, cuando en 1966 el gobierno metió las manos en la UNAM, a partir de la idea del regente Corona del Rosal de que la universidad no debe ser respetada en su autonomía y que el rector era un empleado del gobierno.

“Eso fue un reflejo de lo que el gobierno pensaba de los universitarios.

Esa juventud que hacía solicitudes al gobierno, sensatas o insensatas, no pasaban de eso, fueron tomadas como un desafío, como un reto, que era atípico en el México de esas décadas, respecto a las dictaduras de Latinoamérica, aquí había un remanso, porque aquí no había una dictadura.

“Tres décadas de gobiernos civiles, en 68 habían creado un sistema de vida y de gobierno que no tenía que ver con visos de represión. Había presos políticos, sí, pero eran personas en concreto, no había represión contra la sociedad. La gente no le temía a su gobierno, ni a sus fuerzas armadas. La visión que el pueblo tenía del gobierno era que era bueno, bueno en el sentido de bonachón, que era confiable y que era eficiente, que lograba las cosas.

“Cuatro décadas de priismo en el gobierno (desde 1929) habían tenido aceptación muy ascendente entre la población, no se le pedían cuentas al gobierno, incluso era una molestia el Informe de gobierno. Pero a partir de 68 se rompió la idea de que el gobierno era bonachón. Después habría de quebrarse, en septiembre de 1982, que era confiable y un septiembre de 85 que era eficiente. Una expropiación (la de la banca) y un terremoto vino a cerrar la demolición de esa ilusión y después las consecuencias electorales que esto habría de tener a partir de 1988”.

“Éramos unos hijos de la chingada”

Perelló, quien reivindica al movimiento estudiantil de 68 como revolucionario, apunta que los estudiantes que participaron en las jornadas de ese año “no éramos unas dulces palomitas del señor, éramos unos hijos de la chingada, hay que entenderlo así.

“La imagen que se da de nosotros el 2 de octubre, es que pasábamos por Tlatelolco o que estábamos en misa y que nos llegaron a chingadazos, no, no, no, pura madre.

“Éramos absolutamente intransigentes. El gobierno se cansó de decirnos ‘vamos a negociar’. Y nosotros, pura madre. Diálogo público, diálogo público en el estadio de CU, decíamos. Días después del 2 de octubre (Norberto) Aguirre Palancares, que era el jefe del departamento de asuntos agrarios, me dijo: ‘Marcelino, no hay gobierno en el mundo que aguante otras dos manifestaciones como las de ustedes. Qué respuesta esperaban tener del régimen. No se puede jalarle los bigotes al tigre impunemente’. Así fue”, señaló el matemático.

Perelló recordó que tanto Corona del Rosal como Echeverría, por conductos distintos, le propusieron a los estudiantes dialogar. Cada uno de ellos querían ser los protagonistas del arreglo, de la solución”.

Romero Apis dijo que una de las consecuencias inmediatas que tuvo el movimiento estudiantil fue “reposicionamiento, aunque fuera por razones demagógicas, de la voz juvenil. Los jóvenes empezaron a ser más escuchados y más considerados, dejó de ser una voz inexperta, pueril, tonta, insensata.

“Hasta ese momento, la juventud era vista como una edad  de discapacidad, como un humano en gestación, esperando mejores estadios de vida de plena capacidad”.

El abogado consideró que el movimiento estuvo lleno de valentía, idealismo, optimismo, “muchas capacidades que tienen los jóvenes que después con el tiempo se van perdiendo”.

El pliego petitorio de seis puntos, dijo Romero Apis, “tenía la generosidad de la juventud, no incluía becas, pases automáticos, nada para ellos, pero sí todo para los demás. De hecho, todos los puntos del pliego petitorio con el tiempo se cumplieron, los granaderos se convirtieron en halcones, es decir, la gendarmería se convirtió en cetrería.

“Lo más importante que se empezó a dar fue la reutilización de muchas libertades que estaban arrumbadas, la libertad de expresión colectiva, de asociación, de participación política”, dijo Romero.

En esa época todo dejó de ser en blanco y negro

Durante la conversación, Romero Apis y Perelló fueron tejiendo los recuerdos de lo que pasó en los sesenta, que para el ex líder estudiantil fue una década que empezó el primero de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución cubana, y que se prolongó durante 15 años, hasta el 11 de septiembre de 1973, cuando el golpe de Estado contra Salvador Allende, en Chile, terminó con una transición pacífica al socialismo, cuando apareció el color, después de la pesadilla de la Segunda Guerra Mundial y sus efectos, gris y sepia.

Trajeron a la memoria que en los cincuenta la televisión era en blanco y negro, que toda la ropa interior masculina era blanca, las sábanas eran blancas, los tenistas jugaban de blanco, los árbitros iban de negro, todos los teléfonos eran negros, que era una generación en blanco y negro.

Pero en los sesenta, recordaron Romero Apis y Perelló, irrumpió el color. Pero el color no sólo irrumpe en los calzoncillos, en las sábanas, en los teléfonos, irrumpe en las conciencias.

Coinciden los ex universitarios que más que la conmemoración del 68 y la herencia del 68 y el hecho mismo se debería hablar de la década de los sesenta, porque aquello fue un maremágnum, desde todos los puntos de vista, fue una renovación absoluta.

Obviamente, dicen, los ejes de la movilización estudiantil de los sesentas son dos: la Revolución cubana y la resistencia del pueblo vietnamita en contra de la invasión de Estado Unidos; junto a eso, la descolonización masiva de África.

También el movimiento contra la discriminación racial en Estados Unidos, encabezado en su parte light por Martin Luther King y en la heavy por  Malcolm X; toda América Latina está levantada en armas. Está Yon Sosa en Guatemala, el Farabundo Martí en El Salvador, los sandinistas en Nicaragua, Douglas Bravo en Venezuela, Tiro Fijo en Colombia, Hugo Blanco en Perú, los tupamaros en Uruguay. Arturo Gámiz, Lucio Cabañas y Genaro Vázquez en México.

Afirman que contrariamente a lo que se dice, en esa época en México no había ninguna dictadura, ningún terror, entonces era un país mucho más liberal, mucho más permisivo y mucho más democrático que todos los países de América Latina, donde la guerrilla tuvo mucho menos importancia. Ahí hay que inscribir el movimiento del 68.

El verano que cambió a México

El siguiente es un recuento cronológico de los días en que los estudiantes escribieron la historia:

Julio 22

Pleito en la Ciudadela entre alumnos de la Vocacional 2 del IPN y los de la preparatoria particular Isaac Ochoterena. Intervienen los granaderos y golpean a los estudiantes; en los 3 días siguientes penetran en las vocacionales 2 y 5 y agreden a la comunidad de esos planteles.

Julio 24

Huelga en la Escuela Nacional de Ciencias Políticas, en solidaridad con los presos políticos (había 144).

Julio 26

Se efectúan dos manifestaciones: una, organizada por la CNED, en homenaje a la Revolución cubana, del Salto del Agua al Hemiciclo a Juárez; otra, convocada por la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), en protesta por la represión de los granaderos, de la Cuidadela al Casco de Santo Tomás. Cuando los estudiantes del IPN se dirigen al Zócalo son golpeados por la policía. Los dos contingentes estudiantiles se unen y marchan hacia la plaza de la Constitución. Son reprimidos. Surgen barricadas. El local del Partido Comunista Mexicano, las oficinas de la CNED y los talleres de La Voz de México son tomados por la Dirección Federal de Seguridad y el Servicio Secreto. Varios militantes comunistas son aprehendidos.

Julio 27

Los estudiantes de la Escuela de Economía del IPN desconocen a los dirigentes de la FNET y los acusan de estar controlados por el gobierno. En este día y en el siguiente se organizan comités de huelga en diversas facultades y escuelas superiores.

Julio 29

Fue disuelto un mitin que los estudiantes pretendían realizar en el Zócalo. Los alumnos se refugiaron en la preparatoria 1 de San Idelfonso. Se concreta el pliego petitorio: libertad a los presos políticos, destitución de jefes policiacos, desaparición del Cuerpo de Granaderos y derogación del delito de disolución social.

Julio 30

Los granaderos, con ayuda del Ejército, toman la Preparatoria 1, en donde con un disparo de bazuca destruyen su puerta. Ocupan también la Preparatoria 5 y las vocacionales 2 y 7. El rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, afirma que la autonomía universitaria ha sido violada, iza la bandera a media asta y protesta por la agresión. Huelga general estudiantil.

Agosto 1

El rector de la UNAM encabeza una manifestación de 80 mil universitarios.

Agosto 5

Manifestación de 100 mil personas de Zacatenco al Casco de Santo Tomás.

Agosto 8

Se organiza la Coalición de Maestros de Enseñanza Media Superior Pro Libertades Democráticas.

Agosto 9

Surge el Consejo Nacional de Huelga (CNH) con la participación de 38 comités representativos de diversos centros educativos.

Agosto 13

Manifestación de 150 mil personas del Casco de Santo Tomás al Zócalo. Ese mismo día se efectúan marchas en varios estados de la República.

Agosto 15

El Consejo Universitario de la UNAM apoya las demandas de estudiantes y maestros.

Agosto 16

Se incorporan a la huelga estudiantil el Conservatorio Nacional de Música y la Escuela Normal Superior.

Agosto 27

Manifestación de medio millón de personas que culmina en el Zócalo. Los estudiantes exigen diálogo público e izan una bandera rojinegra en el asta central.

Agosto 28

En la madrugada de ese día el Ejército desaloja a los manifestantes que se habían quedado de guardia en la Plaza de la Constitución. El gobierno organiza una manifestación de burócratas para “desagraviar a la bandera”; ésta se transforma en antigubernamental. Interviene el Ejército.

Septiembre 1

El presidente Gustavo Díaz Ordaz define su política frente al movimiento estudiantil “No quisiéramos vernos en el caso de tomar medidas que no deseamos, pero que tomaremos si es necesario”.

Septiembre 4

El CNH señala las bases del diálogo y la solución al pliego petitorio.

Septiembre 7

Mitin del CNH en la Plaza de las Tres Culturas.

Septiembre 9

El rector de la UNAM pide el regreso a clases. Los estudiantes no acatan el llamado.

Septiembre 10

El Senado de la República apoya al Presidente para que disponga del Ejército, la aviación y la Marina, en defensa de la seguridad interna y externa.

Septiembre 15

Se celebra el aniversario de la Independencia de México con una fiesta popular en CU y el IPN.

Septiembre 18

El Ejército ocupa Ciudad Universitaria. Son detenidas más de 500 personas.

Septiembre 19

El PRI y los diputados apoyan la ocupación de CU y Javier Barros Sierra la repudia.

Septiembre 23

El rector de la UNAM presenta su renuncia.

Septiembre 24

El Ejército, después de vencer la resistencia de los estudiantes, ocupa el Casco de Santo Tomás y la Unidad Profesional de Zacatenco del IPN.

Septiembre 25

La Junta de Gobierno de la UNAM no acepta la renuncia del rector.

Septiembre 30

El Ejército desocupa CU. Se efectúa un mitin de madres de estudiantes frente a la Cámara de Diputados para protestar por la represión y pedir la libertad de los detenidos.

Octubre 2

Matanza en Tlatelolco, con un saldo de 34 muertos, heridos y detenidos. García Barragán declara: “El comandante responsable soy yo”.

Octubre 5

La Dirección Federal de Seguridad y los granaderos catean la Escuela Normal Superior.

Noviembre 16

Muere Vicente Lombardo Toledano, después de haber lanzado una serie de injurias y calumnias contra el movimiento estudiantil.

Noviembre 21

Barros Sierra convoca a los universitarios a regresar a clases.

Diciembre 4

El CNH declara levantada la huelga en todos los centros educativos.


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