H. Ayuntamiento de Puerto Peñasco

El Rebozo de mamá

El edificio de la personalidad del ser humano se divide en diferentes etapas

El edificio de la personalidad del ser humano se divide en diferentes etapas y como en toda construcción inicia con los cimientos, los cuales deberán estar bien afianzados y fuertes para que el resto de la construcción tenga un adecuado desarrollo; dichos cimientos son representados por la Etapa Oral, que comprende de los 0 meses a los 2 años. En ésta etapa la principal necesidad del bebé, entre otras, es la de seguridad y vinculación con la madre.

Podemos definir la Vinculación como una relación simbiótica en donde ambos, mamá y bebé, se necesitan y se regalan algo a cambio; el bebé toma de mamá la seguridad y confianza a través del amor y de la vivencia por medio del abrazo, que simula la experiencia vivida en la vida intrauterina, y en el mismo tenor la madre toma de su bebé la felicidad del amor mediante el instinto materno que le llenará de nuevas sensaciones con la sola existencia de su hijo.

Cuando me refiero a sensaciones intrauterinas, quiero decir que el bebé nace conociendo el abrazo, lo vivió sobre todo en los últimos meses de gestación al ser contenido por las paredes del útero brindándole la sensación de protección, seguridad y confianza.

El nacimiento es un evento que impacta de manera física y emocional, terminando con la separación de dos cuerpos que estuvieron tan unidos durante meses y dicha experiencia dolorosa y difícil deberá ser premiada con un abrazo inmediato al momento del nacimiento, la madre lo llevará a cabo instintivamente y el bebé lo anhela desesperadamente, pero esto en ocasiones en algunos hospitales no se les permiten. Cuando la madre abraza al bebé se recuperan y descansan juntos de la ardua tarea que acaban de realizar, el bebé mira intensamente por primera vez a los ojos de su madre y la madre le da la bienvenida con caricias, se antoja no explicarlo con palabras porque no existen las suficientes para describir ese momento que solo, quien lo ha vivido, podrá comprenderlo y esto se debe porque además de la unión de dos almas que se unen en éste mundo, existe todo un proceso bioquímico en donde el cerebro de ambos segregará hormonas como la oxitocina, llamada también la hormona del enamoramiento, provocando así un vínculo profundo entre ambos y el amor fluirá en abundancia.

La primera sensación que el neonato debe sentir al llegar al mundo es la de un abrazo, ya que sentirá la sensación de ser bien recibido y de permanecer cerca de la madre resultando en una importante y necesaria influencia positiva en la forma en que ese pequeño ser humano se enfrentará a la vida. Posteriormente el bebé seguirá teniendo la necesidad de permanecer cerca de su madre, ya que será como una pequeña planta con las raíces al aire y deberá nutrirse, y así como la planta toma de la tierra lo necesario para crecer, el bebé lo toma del contacto con mamá para seguirse llenando de seguridad, confianza, amor y vida, sobre todo en los primeros dos años de vida.

Las madres indígenas de nuestro país satisfacen dicha necesidad de forma instintiva mediante el uso del rebozo, con el cual llevan cargados a sus bebés trasportándolos de un lugar a otro, mientras que en nuestro mundo “civilizado”, en donde los niños pequeños son transportados en carriolas y pasados de ahí a la silla del carro, después a la silla de comer, al columpio, en fin a todos los depósitos para bebés que hay en el mercado, llegan a estar escasas horas en brazos de sus padres al terminar el día. Nuestra forma de vida actual en donde el tiempo no es suficiente y vivimos tan de prisa preocupados por lo que pueda pasar mañana, nos ha alejado de lo simple y natural y hemos perdido la capacidad de disfrutar y relajarnos en nuestra sabiduría ancestral.

Estudios revelan que el uso del rebozo contribuye al vínculo de la madre y el padre con su bebé y a conocer mejor sus necesidades, brinda seguridad y confianza y ayuda a asentar las bases para que llegue a ser un niño y un adulto seguro y feliz. El bebé se beneficia física, emocional y neurológicamente, facilita el independizarse cuando sea un niño mayor, estimula el sentido del equilibrio teniendo un efecto positivo en el aprendizaje y el desarrollo del lenguaje, la posición ayuda a ejercitar los músculos del bebé, mejorar su digestión y ayuda a encajar la articulación de la cadera correctamente, puede dormir sin problemas, disminuye el índice de cólicos y vómito, el bebé llorará menos, estará más tranquilo y desarrollara fuerza para afrontar las etapas de su desarrollo al contribuir en su autoestima y socialización, en la madre disminuye el riesgo de presentar depresión postparto, ya que el vínculo con su bebé será fortalecido y ella se sentirá empoderada como madre y conocerá mejor a su bebé; el uso del rebozo permite satisfacer las necesidades de cercanía con el bebé al mismo tiempo que la madre realiza sus tareas habituales con plena libertad, comodidad y plenitud.

Ahora es momento de hacernos la pregunta: “¿Estoy dispuest@ a seguir haciendo las cosas de la misma manera como se hacen en la actualidad o a escuchar mi sabiduría y hacer algo diferente?  (CONTINUARÁ)

 


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