H. Ayuntamiento de Puerto Peñasco

Entrevista a Adelfa Martín

Escritora muy comprometida con las causas sociales de México

Algunas personas no pueden permanecer indiferentes ante las injusticias de la vida y la escritora mexicana, Adelfa Martín, es una de ellas. En sus once títulos publicados podemos encontrar denuncias hacia la violencia de género, los asesinatos por el narco, los niños de la calle… Sin embargo también hay un espacio para el amor y el romanticismo pero, como ella dice, “no encontraremos la novela romántica tradicional”.

Se define como una escritora “sin pelos en  la lengua”, de ello puede dar fe su  último libro: “El cura que costó un papado”, mientras su próxima novela: “La Perla Negra”, reflejará la esclavitud desde África hacia América.

Lleva escribiendo desde hace, aproximadamente, ocho años ¿Cómo ha sido esta carrera como escritora en la madurez?

No ciertamente. Comencé a escribir desde jovencita. poemas, algunos de los cuales andan en mis libros (los pocos que se salvaron) e incluso, viviendo en Caracas, colaboré con una revista que se llamó Canarias en Venezuela. Luego, me olvidé por completo de escribir, hasta que comencé con mi primer blog hace ocho años, decidiendo un día, que no publicaría nada que no saliera de mi pluma.

Cuenta con once libros publicados… ¿En qué medida sus obras se basan en sus propias vivencias?

Creo que es inevitable que lo que somos como personas, lo que hemos vivido, se refleje en lo que escribimos, o al menos, lo que nos mueve socialmente; lo que tenemos fundamentado como principios y creencias.

¿Qué lugar ocupan el amor y el erotismo en los mismos?

Muy poco. Corrijo. Amor humano, amor al prójimo, solidaridad social, que es también amor, lo hay en toda mi obra, pero a pesar de que ese sentimiento es un hilo conductor en todo lo que escribo, no encontrarán en los textos la novelita romántica tradicional a la que estamos acostumbrados. Sin embargo, en las novelas, por ejemplo, en las cuatro, siempre hay una pareja. Un hombre y una mujer que además de preocuparse por enamorarse el uno al otro, y sustentar su relación, también tienen y comparten otros intereses, generalmente relacionados con las personas o problemas que los rodean.

En sus títulos “De mis terquedades y fijaciones” y “Seguiré arando en el desierto” se incluyen poemas románticos. ¿Cómo los definiría y a quién están dedicados?

Lo que he hecho es separar lo contestatario, lo profundamente social, de los más light. En esos dos libros hay algunos poemas dedicados al amor, a lo místico, a ciertas creencias filosófico –metafísicas; incluso algunos textos en prosa, pero con excepción de los poemas dedicados a poetas que admiro de toda la vida, pues también he participado en un buen número de antologías, en lo particular,  no están dedicados a nadie.

 El romanticismo también viene de la mano de su novela “La heredera” en la que están presentes la intriga, la ambición, la muerte… Una novela romántica pero no al uso

En cierta forma. Pero inevitablemente está presente la mujer luchadora, que aunque nazca en cuna de oro, nada se le da con facilidad. Y como dice la pregunta: no al uso… de lo usual, agregaría yo.

También se ha atrevido con el erotismo en Itzayana, una obra en la que una joven mantiene sexo con extraños, ignorando que tras ese suceso se esconde algo terrible que sucedió en su infancia. ¿La novela habla de pederastia y agresiones sexuales?

Aquí me sucedió algo curioso. Cuando comencé,  tuve toda la intención, ahora sí, de escribir una novela romántica, pero el personaje empezó a andar su propio camino y me gustó lo que iba leyendo,  así que me enredé en un asunto psicológico, donde la protagonista viene a enterarse, ya grande, que todos esos sentimientos confusos y deseos exacerbados habían tenido… tenían, un origen que ella había enterrado por completo y que explicaban que de pronto, a partir de los30 años, comenzara con un comportamiento inusual y extremo. Sin embargo, logra superar sus miedos y… lo demás hay que leerlo.

Su compromiso con los problemas sociales que asolan a México se ven reflejados en “Ciento ochenta y cinco poemas, con pilón”, donde habla de la violencia machista.

Así es, lo mismo que en mi libro de cuentos “El mundo a mi alrededor”, donde la violencia de género, los asesinatos por el narco, los niños de la calle, y todos esos temas que nos han asolado, y nos asolan, están presentes en casi todos los textos.

Por otro lado ha publicado “La trata en México, Corrupción e Indiferencia”, en donde se reflejan los crímenes de género. En un país en el que mueren seis mujeres al día por sexismo o misoginia ¿cómo influye la crítica literaria ante estos problemas? ¿Cómo se puede combatir esto con la literatura?

Este es un libro cuyo tema principal se centra, exclusivamente, en  la trata de niñas y jovencitas, como flagelo social, pero en forma de una novela, donde una pareja de periodistas llegan a arriesgar su propia vida, metiéndose en la boca del lobo por seguir a un grupo de mafiosos hasta lograr rescatar a algunas de estas niñas que viven un infierno como esclavas sexuales. El trasfondo de la novela es el amor, que logran llevar a buen fin, como pareja, los protagonistas. En cuanto a combatir (no solo esto, sino cualquier cosa con la literatura,) seria no solo ser soñador, sino tonto, quien siquiera lo pensara.

¿Hasta qué punto cree que se puede concienciar a la sociedad?

Yo, como tantos otros activistas (que lo somos solo de derecho, no de hecho); activistas de la pluma, somos conscientes (o deberíamos serlo) de que lo que escribamos no va a cambiar absolutamente nada, ni a nadie. Solo que, si una sola muchacha, o una sola mujer lee algo de lo que escribo y le sirve para comenzar a pensar que hay otras cosas, que ¡sí se puede!, juro que me doy por pagada y que tantas horas de trabajo, tanto esfuerzo en soledad; tantas frustraciones y sentimientos de impotencia, habrán valido la pena.

¿Considera que los escritores se implican lo suficiente con los problemas sociales o podrían hacer más?

Una pregunta comprometedora, bueno no la pregunta, sino la respuesta, pues me relaciono mucho con escritores (debo decir que solo a través de las redes) con los que tengo excelente amistad, y solo conozco a uno o dos más  a los que les preocupe lo social. A veces, cuando hay acontecimientos que me cimbran, no puedo dejar de impactarme viendo a los poetas escribir sobre el amor y la pasión o una puesta de sol, cuando el mundo se cae a pedazos. Pero ya me he acostumbrado y, simplemente, lo respeto.

¿Cómo se vive en México la literatura romántica y erótica?

Francamente estoy poco interiorizada sobre este tema pero imagino que entre la gente joven, particularmente, tendrá algún éxito. Lamentablemente, somos un pueblo que lee poco; de cualquier cosa.


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