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La sombra del caudillo

Vertebral

A 84 años de que fuera publicada “La sombra del caudillo”, novela escrita por Martín Luis Guzmán (1887-1976), la riqueza descriptiva de la obra, tanto como el crudo contexto histórico en que se desenvolvió; siguen invitando a la reflexión. Perteneciente al género de novela política, el libro, revela los turbios secretos de la sucesión presidencial rodeada de asesinatos, chantaje y traiciones.

Hábilmente, el autor oculta la identidad de los personajes reales bajo nombres ficticios, originando una galopante y despiadada aventura, que tiene lugar durante el México que luego de la revolución, todavía huele a pólvora y enfrentamientos intestinos. Los personajes; “el caudillo”, general de la revolución en el poder, y por tanto responsable de la sucesión presidencial”. A él, acuden a pedir consejo los hombres de la política, sabedores de su capacidad para sintetizar los valores de aquella gesta, y temerosos por otra parte, de su voluntad feroz e implacable.

El general Hilario Jiménez, secretario de gobernación y favorito del caudillo a sucederlo en el poder. El general Ignacio Aguirre, ministro de guerra leal al caudillo, pero impulsado por sucesos adversos a rebelarse contra este, y acceder a la máxima representación. Como una emocionante partida de ajedrez, la trama se va desarrollando entre las escenas de convenciones partidistas de los años 20’s, asesinatos en el congreso, y secuestros políticos. La fauna excitante de la obra, la integran ese grupo de militares, que amparados en sus legendarias correrías revolucionarias, se ocupan de fragmentar aun más a un país sumergido en la incertidumbre.

El caudillo es el máximo jefe de la revolución,  viva imagen de la lealtad y el deber militares, dispuesto a cualquier cosa por brindarle continuidad a esa revolución instituida. Los pretensos, Jiménez y Aguirre, se juegan el todo por el todo por alcanzar la silla presidencial, uno con el favor del caudillo; otro con el respaldo de sus no pocos correligionarios. La trama sube de tono, mostrando las verdaderas motivaciones de uno y otro bando, la búsqueda de un poder ilimitado; a costa de lo que venga.

 Para entender el trasfondo de una obra tan importante, hay que remontarnos a la trayectoria del propio autor; Martin Luis Guzmán, periodista que vivió en carne propia la lucha revolucionaria, y que se exilio largo tiempo de nuestro país, por razones de persecución política. Cronista de lujo, Guzmán es autor de “El águila y la serpiente” (1928), y “Memorias de de Pancho Villa” (1940), textos indispensables para comprender la Revolución Mexicana, bajo la mirada de un testigo esencial. Guzmán conoció como pocos, a la clase política emanada de  la revolución, la misma que hubo de recurrir a terribles prácticas, para hacerse de un poder perpetuo. “La sombra del caudillo”, consigna la barbarie de los militares en el poder, como nunca antes ninguna otra obra mexicana se atrevió a hacerlo.

31 años después de la publicación, el director de cine Julio Bracho, tuvo la visión de llevar al cine la novela, reuniendo para ello a un gran elenco de actores consagrados. Con una excelente adaptación, Bracho consigue transportarnos hasta los años 20’s, envolviendo al espectador en una trama apasionante, de intrigas palaciegas y ambición. Aunque la filmación contó con el respaldo del régimen de aquel entonces, logrando incluso el director, hacer tomas en el recinto del congreso, la cinta fue prohibida en nuestro país durante treinta largos años; por haber provocado la ira de la clase militar.

Apenas una copia logro salir al Festival de Karlovy Vary en Checoslovaquia, consiguiendo ser premiada por la crítica, y provocando la molestia de los intelectuales en México, por la mala jugada del gobierno que la prohibía. Luego de tantos años, la cinta por fin fue estrenada en nuestro país en 1990, pero ya era tarde, su director había fallecido doce años antes, sumergido en una terrible amargura y frustración.

Muchos años después, otros autores han criticado con igual sarcasmo a los protagonistas de la revolución. Es el caso del escritor Paco Ignacio Taibo II, que en su libro “Temporada de zopilotes”, ve a los revolucionarios en su justa medida, como una camarilla de oportunistas, integrantes de una nueva casta política, capaz de acceder al poder; al amparo de todo tipo de desmanes.

Pero en La sombra del caudillo, cada alegoría no es jamás fruto de alguna coincidencia. El caudillo, es a todas luces Álvaro Obregón. El general Hilario Jiménez, es el favorito Plutarco Elías Calles, y el general Ignacio Aguirre, ha sido identificado como Francisco R. Serrano o Adolfo de la Huerta, ambos aspirantes fracasados a la presidencia durante aquellos años. Al leer tan apasionante obra, no puede uno menos que llegar a conclusiones misteriosas; el caudillo podría ser Obregón como ya se dijo, pero también Calles en otro momento de la historia sin olvidar que ambos; gobernaron para favorecerse uno al otro en la sucesión presidencial, rota al final por la muerte violenta de Obregón.

El caudillo de la novela, es atemporal y perpetuo al mismo tiempo. No tiene un nombre en particular, porque lo que importa son sus motivaciones y no su identidad. Es el representante más sobresaliente, de esa nueva casta de poderosos de la que hablo Taibo II en su libro, y que bajo la sombra del ideal revolucionario, lograron superar el tiempo y los escenarios sociales. Alrededor de este misterioso personaje, transcurre diariamente una nueva historia de poder y traición, que hábilmente manipula cual avezado jugador de ajedrez. Juega con los tiempos, las emociones y la ambición de quienes le rodean, y que contribuyen a seguir multiplicando su poder ilimitado.

Los personajes de la novela son identificables por los hechos históricos que se desenvuelven en ella, pero un acontecimiento en particular es el que llama poderosamente la atención; se trata del asesinato a mansalva del general Aguirre en la trama. Dicho crimen, se asemeja al cometido contra el general Francisco R. Serrano en la vida real, acaecido en 1927 en Huitzilac, Estado de Morelos. El militar, había osado enfrentarse a su viejo amigo Álvaro Obregón, buscando por sus propios medios, la candidatura a la Presidencia de la República, sin embargo, Obregón gobernaba junto a Calles, a quien le unía un pacto sucesorio, y no permitió que el general rebelde llegara más lejos. El asesinato de Serrano, permitió que Obregón accediera sin problemas a la Presidencia de México, sin embargo, el destino implacable interrumpió la intentona, y el 17 de julio de 1928, Obregón también caía herido de muerte; cuando celebraba el triunfo de su candidatura.

El caudillo, Calles y Obregón, Hilario Jiménez o Ignacio Aguirre. Adolfo de la Huerta o Francisco R. Serrano, el lector decide quién es quién en la novela, revelando el misterio del poder, con todo y sus añejos rituales de muerte.

La sombra del caudillo es sin duda, una novela apasionante, ideal para seguir comprendiendo las motivaciones de aquellos que alguna vez nos gobernaron, y que sentaron las bases; del régimen que la revolución nos heredó.

 


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