H. Ayuntamiento de Puerto Peñasco

La Tuta rules

Vertebral

La gente se reúne en la plaza del pueblo. Las mujeres llevan en brazos a sus niños, y los ancianos, se poyan en sus bastones, o acaso, los acompaña algún familiar que al igual que ellos, acude al lugar en busca de ayuda. A todos les une lo mismo; el miedo, la pobreza y la ignorancia.

En el quiosco, un hombre que lleva fajada una pistola, les habla a los paisanos ahí reunidos. Con la voz aguardentosa, y el andar desenfadado, Servando Gómez la tuta, líder del cártel de la familia michoacana, grita que si no fuera él sería otro grupo más violento. “Alguien de fuera puede llegar a sembrar el miedo, por eso los invito a que reflexionen”, señala el forajido, mientras su sombra proyectada por el sol de la tarde, parece extenderse por toda la plaza.

En tanto que la noche se acerca, la tuta reparte billetes de a doscientos entre la muchedumbre que lo acosa, para platicarle sus problemas existenciales. Una señora con la blusa manchada por el vómito de su bebé, le dice que en el gobierno nadie le ayuda, y que por eso acude a él. ¿Y tu marido donde esta?,  pregunta la tuta, “está trabajando”, responde la mujer, mientras  ríe nerviosamente, llevando su  mano a la boca, en franca señal de timidez. “dile a tu marido que trabaje conmigo”, le dice el forajido, quien recibe propuestas de las mujeres que al igual que él, están interesadas en que sus hijos ya jóvenes, sean reclutados en las filas del crimen organizado. Se trata de gente pobre, malformada por siglos en un asistencialismo gubernamental, que las sumergió en la codependencia. Prefieren extender la mano, que ser vejados por algún otro cártel del narco, que de pronto llegue y les arrebate lo muy poco que aún conservan. Pero esa poca sombra de dignidad, ese muy leve destello de valentía que todavía les queda, ellos se lo entregan a la tuta. Esa tarde muchos pactos se han sellado, y es el inicio de nuevas historias de sangre, extorsión y muerte, teniendo como testigo la vieja iglesia de la comarca, donde yace un dios que decidió no escuchar todos los ruegos. Pero la tuta si escucha a su gente. Recibe los piropos de las jovencitas, que sueñan con que el criminal se las robe, convirtiéndose así en las consortes; del verdadero rey de Michoacán.

También, se da el lujo de recibir a los reporteros que vienen de otros países, y que para obtener una exclusiva, deben pagar altas sumas de dinero al cártel, que hoy gobierna accidentadamente en aquel estado del país. “La gente confía en ellos porque son de aquí, y como el gobierno no les ayuda y ellos sí, pues los protegen, y les ofrecen a sus hijas como agradecimiento”, dice un campesino cuyas manos castigadas por el tiempo, también se extienden ante la presencia de la tuta; el todopoderoso.

Pero también existe la contraparte de la historia. Muchos pequeños y medianos productores, se dicen agraviados por la familia michoacana, despojados de sus tierras y plantíos, secuestrada su gente, y asesinada su esperanza. “Aquí los que tienen miedo son los ricos y los poderosos, como ellos siempre han tenido todo, y han explotado a los más pobres, por eso no nos quieren ver ni en pintura”, señala un joven que a sus escasos 19 años, ya le sirve al poderoso cártel michoacano.

Mientras eso sucede, en el otro extremo del estado ya la tuta recibe la calidez de la gente. Pasa por los mercados, donde la gente le besa la mano, le pide una foto, y hasta le obsequian rosarios e imágenes del sagrado corazón de Jesús, para que las oraciones alcancen al héroe. Y la tuta se cree su cuento. Avanza diligente por los poblados, les llama a los subalternos, y cuando eso sucede, tiembla la tierra que pisa, y hasta las gallinas y los perros, corren a refugiarse a los ranchitos.

Todavía están frescas, aquellas llamadas que fueran divulgadas en los medios informativos, en donde integrantes de la familia michoacana, exigían el voto para el candidato Fausto Vallejo. “Si no votan, se les va a ir matando a cada uno de los miembros de sus familias”, amenazaba el miembro del cártel al teléfono, en un tono por demás patibulario. Y ciertamente, el cártel de la familia michoacana, cogobernó con amplias concesiones en aquel estado, al amparo del senil ex mandatario.

Pero los grupos de autodefensa comenzaron a organizarse, y el interés de los zetas y el cártel de Sinaloa por la región se fueron acrecentando. La ingobernabilidad se hizo presente como nunca y ante el evidente desaseo, el gobierno de la república se vio obligado a meter orden. Pero el remedio no tuvo el impacto esperado, y la divulgación de imágenes del Comisionado Alfredo Castillo, presuntamente reunido con algún integrante del crimen organizado, enrarecieron aún más el tenso clima político. Ante la incredulidad ciudadana, el gobierno optó por detener a Huber Gómez Patiño, hijo de la tuta, en un operativo a todas luces mediático. Pensando que la detención, ahuyentaría las sospechas sobre una alianza entre el partido en el poder, y la familia michoacana, las autoridades no contaban con la sorpresa que al audaz criminal michoacano les estaba reservando.

Y así fue. El video donde el hijo del ex gobernador Vallejo, aparece junto a la tuta en una reunión de acuerdos, provocó una crisis de opinión en nuestro país. En las imágenes ampliamente difundidas, se puede ver a Rodrigo Vallejo en estado de ebriedad, al lado del líder del cartel michoacano, quien le exige al visitante de lujo el cumplimiento de compromisos, barajando además, un sinfín de nombres y apellidos que ponen al desnudo; la desaseada fauna política que gobierna.

“Usted nomás déjeme tarea”, decía arrastrando la lengua Rodrigo Vallejo, quien aparece en el video con una libretita, anotando las necesidades del capo de Michoacán. El encuentro, no es muy distinto a los que celebran los integrantes de la alta política mexicana. Se ponen de acuerdo, llaman a gritos a los subalternos, fingen calma y camaradería, se miden unos y otros, mientras el tiempo inexorable; le arranca minutos y horas a la tarde.

Es innegable, que tras la detención del hijo del narco, este se sintió  traicionado, por aquellos quienes en otras ocasiones; le pidieron que les dejara tarea. La tarea no se cumplió, y los acuerdos se echaron por tierra. Nuevamente, la política traicionaba a la mafia, sucediendo lo que la extinta abogada Silvia Raquenel llegó a expresar muchas veces; “que los políticos son peores que los narcos”, porque al menos los narcos saben cumplir acuerdos.

Si la política, se ha limpiado de inmundicia con el narco, ¿Por qué el narco, no habría esta vez de hacer lo propio con la política? Y Servando Gómez la tuta, el narco mediático, les dio lecciones de cómo hacerlo. Hábilmente, grabo palmo a palmo la reunión “por si hacía falta”, utilizándola para mostrar el verdadero rostro de los políticos. Que todo México se entere, que el narcotraficante Servando Gómez la tuta, fue el único capaz de “padrotear a los padrotes” por así decirlo.

Hoy por hoy el hábil narcotraficante mexicano, es el único en su especie, con los tamaños para exhibirse en videos y reportajes, donde además se da el lujo de mandarle mensajes a sus archienemigos. Con toda perspicacia, la tuta llena los vacíos que la política ha ido dejando a su paso. La dosis de pobreza, incertidumbre y miedo que los gobernantes han sembrado en Michoacán, hoy Servando Gómez siente estarla revirtiendo. Ofrece dinero y trabajo, ofrece tiempo de calidad a los pobres a quienes escucha, seductoramente, ha traspasado las barreras de la ilegalidad, para intentar colarse en la historia, con el riesgo de conseguirlo. Mientras tanto, los lazos del crimen organizado y la política se exhiben tan poderosos, que la gente entre la confusión, ya no distingue cual es cual.

Cuando la porquería alcanzó ya los más altos niveles, las reglas de la tuta han quedado ya más que claras. Es el único de los narcos, capaz de gozar de amplitud de medios y un liderazgo de opinión. Es el único, capaz de someter en un impasse mediático al país, con la difusión de conversaciones, fotos y videos, en donde se muestra el verdadero rostro de los representantes sociales. Es el único, que hábilmente ha sabido tejer una poderosa red de relaciones políticas,  donde tanto representantes de la izquierda o la derecha de nuestro país, le deben favores o buscan una cita con él.

Los secretos de la tuta, prometen seguirse revelando conforme transcurran las siguientes horas. El reloj de arena sigue su destino, mientras las manos callosas de los viejos campesinos michoacanos, siguen extendiéndose ante el paso de la tuta por los pueblos. La tuta rules es lo que rifa, en un país que se hunde día con día, en la más aberrante de las ingobernabilidades.

 


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