Estados Unidos pondrá en marcha este viernes un nuevo esquema de aranceles para 60 de sus principales socios comerciales, medida que establece tarifas de al menos 10% y, en algunos casos, de 12.5%, como parte de una política vinculada a investigaciones sobre el cumplimiento de las normas que prohíben la importación de bienes elaborados mediante trabajo forzoso.
Las nuevas disposiciones reemplazarán el arancel temporal del 10% que fue aplicado durante 150 días por el presidente Donald Trump bajo el artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974. Ese gravamen dejará de tener vigencia al mismo tiempo que comenzarán a aplicarse las tarifas sustentadas en la Sección 301 de la misma legislación.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) informó que las investigaciones concluyeron que las políticas y mecanismos de aplicación relacionados con la prohibición del trabajo forzoso en las 60 economías evaluadas resultan insuficientes.
El nuevo esquema abarca a países y bloques comerciales que representan el 99.4% de las importaciones estadounidenses, entre ellos la Unión Europea.
La administración estadounidense sostuvo que estas medidas buscan “fortalecer la aplicación de las normas comerciales y reducir las ventajas obtenidas por productos que no cumplen con los estándares establecidos en materia laboral”.
Funcionarios del gobierno señalaron que las tarifas responden a una investigación independiente y no constituyen una sustitución directa del arancel temporal, aunque ambas disposiciones coincidan en fechas y porcentajes.
Durante los últimos días, algunos países ya comenzaron a resentir los efectos de esta política comercial.
Brasil figura entre las naciones que enfrentaron nuevos gravámenes sobre determinados productos derivados de este tipo de investigaciones.







