Esta majestuosa área natural a lo largo de sus más de 700 mil hectáreas, resguarda paisajes extraordinarios: un vasto campo volcánico, cráteres formados por explosiones hace miles de años, la mayor extensión de dunas móviles de Norteamérica y una biodiversidad excepcional que ha logrado prosperar en condiciones extremas.
Esta reserva es hábitat de más de 567 especies de flora, 180 especies de aves, 44 mamíferos, 40 reptiles, 2 peces y 2 anfibios, muchas de ellas endémicas cómo es el berrendo sonorense.
Además de su valor ecológico, el Pinacate es un territorio sagrado para los Tohono O’odham, quienes desde tiempos ancestrales lo consideran el origen del mundo y profesan un profundo respeto hacia el desierto.
Hoy, la Reserva es un espacio vital para la investigación científica, la educación ambiental y la contemplación. Sus cielos oscuros son un refugio para la observación astronómica y su flora y fauna nos enseñan lecciones de resiliencia y adaptación.
La CONANP de de la Reserva de la Biosfera del Pinacate reitera el compromiso de proteger este patrimonio frente a los desafíos del presente y del futuro.
“Agradecemos a quienes han trabajado incansablemente en su conservación y hacemos un llamado a toda la sociedad a seguir sumando esfuerzos para que este legado perdure”







