Litio para México se creó con muchas promesas, pero al final no resultó ser más que otro elefante blanco. Tras años de recibir millones de pesos, la realidad es contundente: no han sacado ni un solo gramo de litio.
Cuando en Sahuaripa, Sonora, descubrieron que había litio en sus tierras, los habitantes pensaron que la abundancia por fin les había llegado. Miguel, trabajador de la zona, recuerda la ilusión de aquellos días: “Va a haber mucha fuente de empleo para todos… que bueno ojalá que se haga”. Sin embargo, nada de eso ocurrió. En 2023, el gobierno nacionalizó el mineral y creó una estructura burocrática llamada “LitioMx”.
“Cuando hay riqueza aquí en nuestra tierra, en el terreno de uno, que dejen trabajarla”, reclama Aristeo, agricultor de Sahuaripa. Pero no los dejaron. Mientras la riqueza no llega a los campos de Sonora, sí ha llegado a los bolsillos de la burocracia de LitioMx, dirigida por Pablo Taddei.
El millonario presupuesto de una estructura ociosa
Para el diputado federal del PAN, Héctor Saúl Téllez, esta empresa estatal es simplemente una irresponsabilidad: “Es una inversión en una estructura que ha sido ociosa, completamente una beca que se le ha dado a los trabajadores… no han servido para nada”.
Haciendo números, el costo para los contribuyentes ha sido ascendente y alarmante:
- En 2023: Recibieron 2.1 millones de pesos.
- En 2024: Sin un solo proyecto de exploración, el presupuesto saltó a 9.7 millones de pesos.
- En 2025: La cifra subió a 12.9 millones de pesos.
- En 2026: Este año disponen de 13.9 millones de pesos.
En total, LitioMx le ha costado a los mexicanos 38.6 millones de pesos, sin que sus funcionarios siquiera se hayan ensuciado los zapatos.
Sin proyectos ni resultados en Sonora
La crítica desde el sector técnico es igual de severa. Jorge Alberto Hernández, abogado del sector minero, pone en duda la capacidad del Estado para estas tareas: “Se pone en duda la capacidad de las empresas públicas de hacer toda esta labor que por lo general hacen los inversionistas”.
Lo irónico es que, mientras el país soporta este elefante blanco, en Sahuaripa la riqueza sigue enterrada y las promesas de empleo se quedaron en el papel.







