El gobierno de Irán ordenó la suspensión de todas las exportaciones petroquímicas con el fin de priorizar el suministro interno, luego de afectaciones en su infraestructura derivadas de ataques atribuidos a Israel en una decisión que fue reportada por el medio económico Donya-e-Eqtesad y responde a la interrupción en la producción registrada en varias plantas.
La instrucción fue emitida el 13 de abril por un directivo de la Compañía Nacional Petroquímica, quien solicitó a las empresas del sector detener las ventas al exterior “hasta nuevo aviso”.
El objetivo central es “garantizar el acceso a materias primas para las industrias locales y evitar problemas de abastecimiento en el mercado interno”.
Los precios de productos petroquímicos dentro del país se han mantenido sin cambios respecto a los niveles previos al conflicto, pese al aumento en los mercados internacionales. Las autoridades señalaron que las medidas “se mantendrán mientras se estabiliza la producción y se asegura la operación de las plantas”.
Entre las instalaciones afectadas se encuentran complejos ubicados en Asaluyeh y Mahshahr, considerados puntos clave para la producción petroquímica. Los ataques impactaron empresas energéticas encargadas del suministro de insumos, lo que derivó en la reducción de la actividad industrial.
Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos inició acciones para limitar el tránsito marítimo hacia y desde puertos iraníes, con el objetivo de reducir los ingresos por exportaciones, medida que ocurre mientras representantes de ambos países analizan la posibilidad de retomar conversaciones.
Según la agencia Fars, Irán exporta cerca de 29 millones de toneladas de productos petroquímicos al año, con un valor estimado de 13 mil millones de dólares.







